¡Cuánta
gente se acostumbra a vivir bajo el mando de su ego y muere sin
realizar sus sueños! Limitaciones económicas, conflictos familiares,
autoestima baja, trabajos estresantes y negativos, conflictos de pareja.
¡Eso no es la vida! A menos que trasciendas tu karma y te liberes de
las pruebas que tú mismo creaste antes de venir aquí, tu vida no será
más que una repetición del pasado. Diferentes personas y escenarios,
pero las mismas limitaciones de tu infancia.
Mucha
gente me ha dicho: “no tengo dinero”. Y yo les digo: “¡Consíguelo!
¡Deja de comportarte como un ser débil e impotente!”. Es noble ayudar a
quien necesite, pero jamás ayudes a quien no quiere cambiar. Porque
cuando ayudas a alguien que no desea ayudarse a sí mismo, como dijo
Jesús, estás arrojando perlas a los cerdos.
Otras
personas viven en relaciones de pareja conflictivas o sin magia hace
años y no se separan; se acostumbraron a vivir sin amor. ¿Qué vida es
esa? ¿Dónde quedó su dignidad? Otras tantas no están en paz con sus
padres, hermanos u otros miembros de la familia, y tampoco hacen lo que
deberían para sanar su relación con ellos. ¡Si habré conocido personas
que se declaran espirituales y no pueden darles un abrazo de corazón a
sus propios padres y hermanos! Otros no se aman a sí mismos y pasan sus
vidas buscando el amor afuera, viajando o adquiriendo bienes materiales
para cubrir su angustiante vacío interior.
La
pregunta es: ¿Quién eres? ¿El hijo de Dios o una persona común y
corriente? Porque si eres el hijo de Dios, debes demostrarlo. Si tan
sólo lo repites como un loro parlanchín, serás solamente un farsante. Si
te identificas con el espíritu que mora en ti y sabes que todo es
posible, entonces resuelve tu situación financiera, ama a tus padres y
perdónalos, libérate de trabajos negativos, come saludablemente,
recupera tu tiempo libre, sepárate si ya se perdió la magia en la pareja
y vive la vida que has venido a vivir. Si ves que han pasado años y aún
no lo logras, busca la ayuda de un guía o maestro para que te recuerde
cómo transitar los caminos de la paz y la felicidad.
Abandona
la adicción a la tecnología y utiliza tu sagrado tiempo en amarte más,
sanar tu corazón, realizar las acciones que necesitas para cambiar tu
vida y abandonar tu mente. Ve a tu templo interior y encuentra tu
verdadero Ser. ¡Despierta que aún estás a tiempo!
-- Fernán Makaroff
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