Viene de la 1ª parte. Es
importantísimo el estar interesados e ilusionados en todas y cada una de las múltiples
misiones que en su conjunto conforman a mayor escala la gran misión, objeto y 1ª
causa de nuestra existencia, a todas hemos de valorar y amar porque son como los
ladrillos que uno a uno van dando forma y realidad al gran edificio de nuestra
vida.
Teniendo
en cuenta todo lo hasta ahora dicho, no tiene sentido alguno el aburrimiento,
el desanimo, el no tengo nada que hacer, el no puedo ser feliz porque me falta
esto o lo otro, porque en cada momento de nuestra vida estamos realizando una
misión aunque sea a pequeña escala, el resultado de la misma es un fragmento de
nuestro patrimonio personal y espiritual a todos los niveles.
Cuando asimilamos,
comprendemos y aceptamos todo lo hasta ahora expuesto, no tiene sentido ni
lugar las comparaciones entre personas, ni las envidias, complejos, ni el qué
dirán, etc., cada uno de nosotros estamos cumpliendo con nuestra misión, las
misiones son todas diferentes, las capacidades y recursos también, y las
condiciones a favor o en contra también, esta realidad nos deja una visión
clara de lo absurdo e inadecuado que resulta el estar mirando y observando lo
que hace o tiene el vecino o el amigo para comparar o saber lo que nosotros tenemos que
hacer o adquirir.
La atención que estamos dirigiendo hacia nuestro prójimo para
ver lo que tiene o hace y después comparar lo incomparable, la tenemos que
dirigir a nuestro actuar diario de sentimiento, pensamiento y obra con el
propósito de conseguir el mayor acierto y efectividad en todas nuestras
pequeñas y grandes misiones, que son nuestras actuaciones de pensamiento, sentimiento y acción, y que en su conjunto conforman lo que es toda nuestra
vida, (la gran misión).
Aunque
hay por ahí una teoría que dice que el hombre desciende del mono, yo no lo veo
muy acertado porque lo del mono es “copiar”, “imitar”, y al hombre se le
otorgaron las facultades de pensar, inventar, crear, razonar y elaborar tesis y
conceptos propios, y lo de copiar e imitar es mejor y mas propio dejarlo para
que el mono tenga algo para entretenerse, hay un par de cosas propias de monos
que a mi me gusta hacer, que es comer plátanos y trepar por los árboles.
Todo
cuanto llevo expuesto referente al tema hasta el momento, son ideas que me han
surgido con el propósito de motivar la valoración que se le debe de dar a cada
instante de nuestra vida, sea lo que sea aquello que estemos haciendo, todo
puede ser útil, porque lo que no sirve para nada, o obra en contra de nuestros
intereses, vale para averiguar lo que no debemos ni nos interesa volver a
hacer, y forma parte del proceso o formas de aprender a vivir la vida.
Siempre
que en algún lugar escuché o observé algo referente a lo que puede significar
una misión, se trataba de las clásicas leyendas o películas donde el “elegido”
venía a este o otro lugar con la misión de salvar el mundo, o el pueblo, o
evitar aquella catástrofe, etc.
Cada
uno de nosotros somos el “elegido”, y el mundo que hemos de salvar es el
nuestro propio, el interior y el exterior. ¿Qué, o de qué lo hemos de salvar?, de
todas las condiciones e influencias tanto externas como internas que puedan ser
un obstáculo o motivo de desviación, de que nuestro actuar de pensamiento,
sentimiento y obra esté en los senderos que conducen al bien propio y común y
obre en beneficio de todo y de todos. ¿Que como hemos de hacer? Aprender y
practicar, la teórica y la práctica son las dos columnas sobre las que se
edifica el templo de la sabiduría y la capacitación.
Cuando
llegamos a un cruce de caminos, si tenemos conocimiento y estamos debidamente
orientados, cogeremos el camino correcto, si es al contrario puede que no,
el conocimiento también evita que vallamos por doquier vertiendo sobre los demás
lo que no nos gustaría que vertieran sobre nosotros, porque sabemos que el
mundo exterior es como un frontón, y todo lo que sobre él arrojemos nos vendrá
de rebote antes o después, y puede que con la cosecha por añadido.
Si
tenemos que realizar alguna tarea, pueden suceder dos cosas, que estemos
capacitados y todo sea sencillo y se resuelva eficientemente, o que no estemos
capacitados y la cosa se complique y no se resuelva.
La
misión de cada persona es algo íntimo, personal, y es a la propia persona a la
que corresponde averiguar de qué se trata, en qué consiste, en qué dirección
debe guiar su caminar, y cualquier decisión que tome al respecto, debe ser
meditada, comprendida y aceptada sin influencias ni indicaciones de nadie.
Cada
cual tenemos nuestra misión particular que puede ser parecida pero nunca igual
a la misión de otra persona, porque la nuestra está adaptada a nuestras
posibilidades y necesidades de progreso y capacitación, y cualquier otra
persona con capacidades diferentes, aunque ponga en ello su buena voluntad
puede indicarnos una dirección que para ella es válida pero para nosotros no,
por eso yo siempre recomiendo el escuchar a los demás, pero las decisiones
importantes de nuestra vida, es cosa exclusivamente nuestra, y de esta forma si
erramos nunca tenemos que señalar a nadie como culpable de nuestros errores, el
que se equivoca paga y aprende, y si es un acierto se adjudica el mérito y lo
disfruta.
Continúa en la 3ª Parte saludos.
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