Muchas semillas estelares están experimentando la encarnación humana por primera vez, de modo que pueden tener momentos difíciles adaptándose a las bajas y densas frecuencias del plano terrestre. Asimismo, pueden sentir una sensación de aislamiento a lo largo de su vida.
Algunas de estas almas estelares, tienen todavía que despertar hasta cierto punto, mientras que otras siempre se han sentido muy diferentes a la mayoría de las personas, siendo incapaces de encajar en la sociedad y sintiéndose fuera de lugar en muchas oportunidades. A menudo surge en ellas un profundo anhelo de "volver a casa", aunque no saben exactamente dónde se halla ese hogar.
A medida que la semilla estelar comienza a despertar a su propósito y misión en la Tierra, estas sensaciones de aislamiento pueden empezar a disminuir. Cuando dos almas estelares se encuentran, puede producirse una conexión o resonancia instantánea. Puede haber, incluso, un vínculo kármico-cósmico entre ambas.
Javier López Alhambra
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