Enseñanza: Es una tendencia muy humana reaccionar de manera impulsiva ante la conducta de los demás. Cuando hacemos eso nos sumimos en la inconciencia y terminamos dándole al ego su alimento preferido: el drama.
Algo que ayuda mucho a reducir la impulsividad es la meditación. Tomar por lo menos cinco o diez minutos al día para observar la respiración hace te vuelvas una persona más calmada y tranquila.
No necesitarás años para ver los resultados, con unas cuantas semanas de práctica verás los primeros frutos.
La práctica diaria y la constancia son fundamentales. Un árbol no crece en un día. Se necesita tiempo regándolo y cuidándolo para que pueda echar raíces fuertes y elevarse hacía las alturas.
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