Cualquier creencia es una limitación y nuestro Cristo interno no sabe de limitaciones
Desde pequeños nos van programando con creencias que limitan nuestro verdadero ser, como al niño que su mamá le dijo que en la noche salían Espíritus en la calle para que no saliera, y cuando era mayor como no quería salir de noche aunque era necesario le dió un medallón que lo protegería en la noche de esos espíritus, así su madre le coloco limitaciones por medio del miedo.
El ahora tiene miedo a unos espíritus que no existen y a perder el medallón que en realidad no sirve de nada.
La mayoría dela veces esto es así, nos imponen creencias, miedos y tabúes que no nos pertenecen y los tomamos como nuestros e incluso los defendemos, pero no son más que limitaciones.
Nuestro Cristo interno, nuestra chispa divina no entiende de limitaciones, somos infinitamente abundantes, infinitamente capaces de hacer lo que deseamos, y una vez alcanzado ese punto cuando podemos despertar, ya lo dijo bien San Juan de la Cruz: es lo mismo que bese o pegue; y San Agustín: ama y haz lo que quieras.
Porque si amamos y entendemos que estamos dormidos y todo lo que hacemos son programaciones inconscientes dejamos de juzgar y amamos a todos por igual, así que todo lo que hagamos se hará con amor y no podrá lastimar o herir a alguien.
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