la
cremación de los cadáveres favorece la liberación de los cuerpos
etéricos, astral y mental, ayudándolos a desapegarse de la atracción de
la materia.
Si
no se realiza y se entierra el cuerpo, no sólo se sigue contaminando al
suelo planetario , sino que se retrae la inmersión en la Luz del
desencarnado.
En
los cementerios se pueden observar los cuerpos etéricos vagabundeando,
ésto se debe a que no se liberan del cadaver en descomposición.
Los cementerios no son buenos lugares para visitar.
Con la cremación el fuego restituye al reservorio planetario de forma inmediata los átomos del cuerpo físico,
evitando la putrefacción del cadáver, cuyas emanaciones en el plano
etérico dificultan la sutilización de la esfera psíquica planetaria,
atrayendo estados degenerativos.
Tampoco se deben conservar las cenizas, pues refuerzan los
vínculos y sentimentales.
Entregarlas a la Naturaleza es lo conveniente para el ser que
desencarnó y para su familia.
EL FUEGO RENUEVA INCESANTEMENTE LA NATURALEZA
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