Una cosa es ser paciente y tolerante, otra resignarte y acostumbrarte. Una cosa es jugarte por el otro y siempre estar dispuesto a ayudar, otra que el otro no te escuche cuando lo ayudas. Una cosa es estar dispuesto a cambiar todo lo que se necesite para mejorar la relación, otra cosa es que el otro no lo haga. Es bueno dar mucho, pero igual de bueno es darte mucho. Si confías plenamente en el otro, el otro debe confiar plenamente en ti. Procura que el dar y recibir estén equilibrados en tu vida. No des mucho a quien no te da mucho, porque esto no es amor incondicional, sino falta de amor propio. Puedes ayudar a miles de huérfanos, a quienes necesitan un abrazo o aquellos que buscan paz, pero nunca te quedes en donde no eres valorado. Quien no te ve, no te merece.
Cuando el amor de pareja se acaba, aún puede continuar el amor divino. Este puede perdurar por toda la eternidad, sin embargo esos seres ya cumplieron su propósito juntos. Uno se da cuenta cuando el amor de pareja termina cuando, a pesar de que haces tus mejores intentos para ofrecerle a tu amado lo mejor de ti, observas que el otro no hace lo mismo.
Sucede que dos almas se conectan porque vibran en una misma frecuencia, pero con el tiempo su evolución se torna despareja y entonces uno no sabe como lidiar con estas diferencias. Haces lo imposible para que la relación funcione, pero la realidad es otra. La mente no lo entiende, no quiere soltar, no quiere aceptarlo, el corazón siente mucho dolor, pero ya nadie quiere seguir sufriendo.
Si hay verdadero amor todo es posible. En un nivel espiritual no existe el "no puedo", sino el "haré todo lo posible para cambiar y lo lograré, porque te amo y no quiero perderte". Para jugarse por el otro hay que primero jugarse por uno mismo. Mientras que no te ames incondicionalmente y no te ocupes de ti, no podrás amar incondicionalmente ni ocuparte del otro como se merece. Si en teoría, si en tu interior, pero no en el campo de juego.
Haz tu parte y pídele al otro que haga la suya. Si hay cooperación mutua, el amor triunfará sobre el ego. Pero si uno se compromete y el otro no, entonces la relación habrá llegado a su fin y será la señal de que la evolucion individual es el camino a seguir.
Lic. Fernán Makaroff
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