Si hay algo en este mundo que me llene de indignación es que un ser humano desprecie a otro ser humano por su condición económica, por su apariencia física o porque que se cree superior a otro.
Es la señal inequívoca de que este ser está en una vibración tan densa que con las justas alcanza a llamarse humano.
Esta señal nos dice que es un ser sumamente egoísta, materialista, incapaz de sentir amor real, duro de corazón y de consciencia.
Aun no encontró ni saboreó lo que es Amor, en su más mínima expresión y le costará mucho dolor y esfuerzo salir de esa situación.
Palabras cono caridad, misericordia , amor propio, amor al semejante, no existen en su vocabulario.
Todos somos seres dignos y poseedores de esa parte de Amor que mueve el Cosmos. Nadie merece el menosprecio o el olvido.
Recordemos que movemos energías sutiles que están interconectadas unas con otras y que en algún tiempo estas llegarán hasta nosotros (karma).
Ten cuidado de lo que siembras, pues eso mismo cosecharás.
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