sábado, 25 de marzo de 2023

EL CASTIGO (Por José Miranda)

 

Hola público, ¿Os parece bien que hablemos hoy del castigo?, como estáis todos muy callados entiendo que hay acuerdo. El castigo ha estado presente en la vida de casi todos, nuestros padres nos castigaban cuando hacíamos alguna trastada, o desobedecíamos las órdenes recibidas, etc., nosotros hemos castigado, veíamos como castigaban a otras personas por motivos varios, y cuando veíamos que alguien hacía daño o algún otro tipo de mal sobre algo o alguien, en lo primero que pensábamos era en que había que castigarle para que aprendiera a obrar correctamente.

El castigo estaba más o menos conceptuado como un medio de reeducar, y también como forma de manifestar la agresividad, la ira, malquerencias, venganzas y otras formas sibilinas de dañar o perjudicar con el pretexto de: “y esto es para que aprenda”, se llegó a considerar un hecho tan normal que algunas religiones, con el propósito de conducir a sus fieles por los senderos del miedo y el temor, se inventaron:”el castigo de Dios”, le colgaron el “marrón” a Dios, atribuyéndole el calificativo de “castigador”, por un lado dicen que es la máxima expresión y manifestación de Amor, justicia, misericordia, y todo lo bueno habido y por haber, y por otro que es un castigador, está claro que el error y el egoísmo humano oficia en todo sitio y lugar, incluidos las iglesias y los templos.
 
El castigo, aunque se ejerce y se justifica de muchas formas y maneras, es antinatural, y como tal, no debería de existir, cuando alguien comete un error, o un abuso de cualquier naturaleza, es por ignorancia o egoísmo, (que el egoísmo es una forma de ignorancia de mayor nivel y envergadura, porque el egoísta cree que controla y la realidad es que es controlado por las fuerzas de sus propias sombras) y por muchas bofetadas que le apliquemos, no aprende lo que necesita aprender para salir de la influencia de su propia oscuridad.
 
En la Naturaleza no existe el castigo, existe la libertad para actuar, y la adjudicación de las consecuencias que derivan de cada actuación, y todo ello con el máximo de amor y respeto, las consecuencias, al vivirlas en propia persona, y tener que actuar sobre ellas para darles solución, o compensar agravios nos queda claro lo que está bien y se puede volver a hacer, y lo que no debemos volver a hacer para no repetir las vivencias que como consecuencias le corresponden. 
 
En este proceder no hay castigo ni violencia, hay justicia y retribución como medios de estabilidad y armonía, Dios ama a todas sus criaturas de forma incondicional, y en sus Leyes Universales incluyó todos los mecanismos necesarios para que todos podamos progresar por la acción del amor, respeto y demás, y nunca a través del “castigo”.
 
El castigo es un invento del hombre primitivo, que por miedo y temor a unas fuerzas poderosas que intuye y desconoce, piensa que al igual que él castiga al que considera inferior, puede ser castigado por lo superior.
 
Y también el egoísta astuto, aposentado en tronos de poderío social y religioso, utiliza el famoso: “castigo de Dios” para subyugar a las personas sencillas, de pocos conocimientos, exigiéndole una “fe” ciega que les obligue a aceptar todo mandato que ellos se inventen, para no verse arrastrados por ese “castigo divino” hacia los famosos infiernos en presencia del famoso “Satanás” y tal, y tal, ¡Amén! ¡Cosas de algunos humanos! Por supuesto que los animales no suelen caer tan bajos. Y por hoy lo voy a dejar, saludos.

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