El
sol se reunió con la luna, en el solsticio de verano, para negociar
cómo organizarse para hacer felices a las personas de la tierra.
El sol en su afán por aportar ideas, estaba muy emocionado y calentaba más que nunca, subió la temperatura a 43 grados.
Le
dijo a la Luna, ¡que contradicción!-mantendré suave la temperatura,
para que Todas las personas puedan disfrutar de un verano agradable. De
esa forma podrán hacer deporte, actividades juntas, saltar, reír,
bailar, sin agobiarse ni fatigarse.
La luna aplaudiendo su idea aportó otra:
Yo
brillaré más que nunca y pediré ayuda a mis estrellas amigas, para
iluminar la noche, como suaves luciérnagas. De ese modo, la gente se
animará a salir, conversar, bailar, disfrutar también de la noche y
serán doblemente felices.
¡Que bien! Dijeron el sol y la luna, vamos a empezar ahora mismo y mañana comentamos los resultados.
Al día siguiente quedaron a la misma hora, en el ocaso y conversaron.
Los dos estaban tristes:
El
sol: porque pese a mantener las temperaturas suaves, vio que la gente
se quejaba de que las temperaturas eran muy suaves y que no parecía
verano, otros seguían quejándose de que hacía mucho calor y no valoraban
el esfuerzo que estaba haciendo…
La
luna a su vez, también triste dijo que veía como las personas en vez de
disfrutar los buenos momentos iluminados con su luz, discutían por
cualquier cosa y no disfrutaban nada…
Llegaron
a una conclusión: hagamos lo que hagamos los seres humanos, no están
contentos con nada, no lo van a valorar y se van a quejar igualmente,
así que mantengamos el verano como siempre ya que quien disfruta en el
verano, también lo hace en el invierno, en la primavera o en el otoño
porque se adapta a la situación sacándole el mejor partido, animándose a
vivir feliz.
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