“Abrazate.
Uno abraza a otros como abraza la Vida.
Uno abraza la Vida como se abraza.”
¿Te has abrazado alguna vez? ¿Te has dado calor? ¿Has abrazado tus tristezas y tus alegrías? El abrazo interior… Abrazarse a uno mismo con ternura, con Amor, desde la comprensión y la compasión, resulta esencial en la Vida. A través del abrazo interior trabajamos el arte del auto-Amor, éste ayuda a liberarnos de las corazas y a alejar el frío de nuestro corazón. Si te abrazas a ti mismo te estás reconociendo, aceptando, perdonando, amando, trabajando la relación más importante en la Vida: el vínculo contigo mismo. Es el modo de acercarte día día más a tu naturaleza esencial, al Amor que eres. En un abrazo interior comienza todo… Si te abrazas puedes abrazar la Vida y al otro desde el reconocimiento del Amor que sientes en ti, del sentimiento hacia tu propio Ser. Tocar nuestra alma mantiene la conexión entre nuestro interior y nuestro exterior.
Bien, y ahora que me abrazo voy a abrazar, voy a compartir y a sentir. Amo sentir… sentir le da sentido a mi Vida. Hay abrazos que son meramente físicos, en ellos se da el contacto entre dos cuerpos, es algo ligero y fugaz. Otros en cambio están cargados de emociones, de sentimientos, nacen del corazón. Y luego están los abrazos del alma, con estos abrazos el encuentro adquiere una dimensión distinta. Puedo abrazar tu alma desde la distancia a través de un Abrazo de Luz... cuántos abrazos de Luz he compartido en esta última etapa de mi Vida! GRACIAS!! Y fascinante resulta poder abrazar tu alma a través de un abrazo físico, es preciso atender a esos momentos pues si no estás presente quizá no alcances a reconocer su belleza, su grandeza. Estos abrazos están llenos de las intenciones más hermosas, más puras y amorosas, cargados de energía sanadora. Abrazamos al otro completamente con nuestra alma, abrazamos su realidad, su Luz y su oscuridad, sus alegrías y sus penas. A través de un abrazo del alma soy consciente de la inmensidad del Amor, de su infinitud, pues por mucho Amor que demos éste nunca se agota. Has sentido este abrazo en alguna ocasión? Resulta mágico…
Amo sentir, decía, y... amo abrazar. Cuánto cabe en la ausencia de espacio entre un cuerpo y el otro! Entre tu corazón y el mío cuando se unen fundiéndose para compartir... para compartir tristezas y alegrías, Amor y dolor! Fundir nuestros cuerpos en un abrazo nos llena de energía, de Fuerza... de la Fuerza que otorga la serenidad, el recuperar nuestro centro; nos devuelve la capacidad de ser más pacientes ante las difcultades de la Vida. En un a-brazo del alma nos sentimos acogidos, protegidos, queridos; y no está mal reconocer esos momentos de debilidad, de vulnerabilidad en los que necesitamos ese apoyo, ese sustento de un alma compañera. Habrá momentos en los que precisemos la Fuerza de un abrazo y otros en los que abrazaremos con Fuerza… así caminamos, abriendo los brazos para dar y para acoger la energía del Amor, de la Vida. Compartir abrazos... puede que no resuelva nada, que los problemas sigan estando ahí, pero desde la plenitud y la serenidad es más sencillo enfrentar, no? Hacen tanto bien los abrazos al corazón cuando estamos "pochillos"… Un abrazo de oso, de esos que te aprietan con tanta fuerza que parece que vayan a romperte cuando, en realidad, recomponen los cachitos de un corazón roto. Porque hay abrazos en los que se crea una conexión tan especial que tiene el Poder de detener el tiempo… esos en los que te sientes taaan a gusto, aquellos en los que por unos segundos se olvidan las penas, los problemas, aquellos que logran secar las lágrimas de tus mejillas y arrancante una sonrisa. Rendirse a estos abrazos cuando hay tristeza, dolor, preocupación, angustia, es una bendición. Esos abrazos que nos recolocan el alma, que sacuden las penas, que alejan la soledad, son como un baño de Luz. Nos dan la Fuerza necesaria para decirle a la adversidad: “Estoy aquí y sigo adelante!”. Muchas veces un abrazo es la mejor medicina, pues uno solo puede resultar suficiente para sentirnos renovados, son “recarga-baterías”, son abrazos sanadores.
Paulo Coelho dijo en un momento de inspiración divina:
“Se dice que cada vez que abrazamos a alguien con gusto, ganamos un día de vida”.
No sé si será cierto, pero se siente hermoso y con eso me basta… Comparte abrazos, abrázate, abraza y déjate abrazar… ABRAZA LA VIDA!
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