No pensar es la práctica espiritual más poderosa que existe. En esos momentos en donde el silencio en la mente se hace cada más extenso e intenso, uno descubre su verdadera esencia. El mundo tal cual lo conoces se termina. Los problemas llegan a su fin. La historia personal desaparece como si nunca hubiera existido. El futuro no te interesa, no piensas en él. No queda nada, y sin embargo, te sientes el Ser más dichoso de la Galaxia. Simplemente, has dejado de pensar. Desarmaste el hábito más nocivo y arraigado de la especie humana. Un hábito tan grande que muy pocos tienen interés en descubrir y menos aún en soltar, porque es la enfermedad mas inconciente y masiva del ser humano.
Una vez que puedes elegir cuando pensar y cuando no hacerlo encuentras el despertar espiritual, tu verdadera identidad y te liberas del sufrimiento para siempre. Las emociones negativas jamás vuelven a afectarte. Toda negatividad queda en el pasado, como si hubieras estado en una película actuando un personaje infeliz sin saberlo. Se termina todo tipo de urgencia para resolver algo; la ansiedad se esfuma y la reemplaza una paz bendita y la dicha de Ser que surge del completo silencio y del vasto reino interior. Queda ego, quedan conductas a pulir, pero no identificación con el falso yo. La persona que crees ser muere. Ya no sientes que eres hombre ni mujer, joven ni viejo, no tienes edad, ni objetivos mundanos. Nada te interesa demasiado salvo profundizar en el sentimiento de gozo que has conquistado. Así se vive. Este es el despertar espiritual.
Saludos,
Lic. Fernán Makaroff
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