Viene de la 2ª parte. Y
así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina.
La gente sanaba con los chamanes, con las manos... pero eso no puede
vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón
por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que
hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.
La
medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento
positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo
puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la
manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no
tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.
Por
tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú
interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la
ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.
Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es
el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de
pensamiento? Es millones de veces más poderoso y más importante que la
mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del
tiempo. Pero no lo podemos controlar.
Lo
puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los
primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte
en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos
estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos,
como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que
vivimos en los primeros seis años de vida.
Es
decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes
negativas, y así se "programa" su subconsciente. ¡Qué gran
responsabilidad para los padres!
La
gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si
tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros
padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo
entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí
eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su
familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su
genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala
información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la
mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la
etapa prenatal.
¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los
comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden
estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra
cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes
recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que,
cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también
filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y
la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al
subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente,
pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y
repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi
mente consciente dice: "Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico",
pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: "¿Por que
sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?". Los pensamientos positivos,
el conocimiento... solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los
hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los
pensamientos positivos no son suficientes.
Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente.
Absolutamente,
sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista
biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el
sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de
antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú
tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores
reciben las señales del entorno.
Si
corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no
le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica,
diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y
reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa
transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen,
ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los
mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo
mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir
que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.
¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?
Nunca
había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me
cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa
duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino
de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el
chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol?
¿Qué se siente cuando se está enamorado?
Todas
esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler,
sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se
convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.
Si
se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria
hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo
es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando
hagamos eso, todo el mundo estará sano.
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