Buenos días gentes, hoy le vamos a dar un nuevo repaso a lo que yo entiendo por la “mente”, pues leo bastante en publicaciones de variados autores y no estoy de acuerdo en algunas funciones y características que se le atribuyen, ocurre que al ser diferentes mis ideas, percepciones y conceptos al respecto, pues me hace dudar, y es por eso que me he resistido y siempre he pospuesto el hecho de publicar mi versión particular, pero hoy he vuelto a leer de autores que merecen mi respeto y valoración y nuevamente me encuentro de nuevo con la piedra con la que tropiezo.
A ti lector te informo que aunque para mí, mi versión es la que más me satisface y confianza me ofrece, no quiere decir que sea la más certera, como siempre recomiendo, toda lectura debe ser analizada y contrastada por la propia razón y conocimientos al respecto antes de aceptarla como una verdad universal.
El problema me surge porque muchas de las veces que hacen referencia a “ella” le atribuyen la capacidad de crear o modificar los conceptos, teorías y otras realidades en perjuicio del sujeto, como si se tratara de una entidad enemiga de la que hay que guardarse, en ocasiones se habla sobre ella como si se tratara del principal impedimento de realización y progreso, como la “mala” de la película que nos distrae y nos conduce por senderos equivocados o contrarios a nuestra misión y progreso.
Pienso que nuestra querida “mente” solo es como una muy valiosa herramienta o programa que tanto puede ser utilizada por nuestras luces o nuestras sombras, y al tener manifestación en otras dimensiones, puede ser impresionada y utilizada por las luces y sombras ajenas, y sí es cierto que hemos de estar muy vigilantes porque las consecuencias que preceden a su utilización quedan a nuestro cargo, pero yo no puedo concebir que cuando actuamos en maldad o en amor sea como consecuencia directa de nuestra mente, creo y así lo afirmo que nuestra mente solo es el medio, y que la idea o mandato procede de nuestra verdad o error, o de influencias energéticas ajenas con las que nos hemos identificado y al hacerlo le hemos concedido permiso para utilizar nuestra mente y actuar en nuestro nombre.
Supongamos que vamos caminando y llegamos a un lugar de conflicto y recibimos daños y maltrato, y culpamos de ello a nuestras piernas que son las que nos han conducido hasta ese lugar, sería un despropósito, cierto es que nuestras piernas nos condujeron a ese lugar pero quien eligió el itinerario no fueron las piernas, ellas solo obedecieron nuestras indicaciones, solo han sido el medio.
Con nuestra mente creo que sucede un tanto igual, solo es un medio muy valioso sin el cual no sería posible la vida humana, pero existen muchas entidades propias y ajenas y otras muchas energías al acecho para poderla utilizar y llevar a cabo sus proyectos, que pueden ser a favor nuestro o en contra, pero del resultado no es responsable nuestra mente, somos nosotros como Ser Inteligente y responsable que no hemos supervisado con efectividad y acierto el uso procedente o improcedente de nuestra querida mente.
El tema da para mucho más, pero hoy no me extiendo más, solo sugiero que amemos a nuestra mente y la vigilemos como el que vigila al hijo pequeño para que no sea utilizada de forma incorrecta o perjudicial. Saludos.
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