viernes, 29 de marzo de 2024

SOLO EL ESPÍRITU SANA (Por Angeles Calatayud)

 

¿Por qué es tan importante darnos un tiempo y un espacio para conectarnos con nuestro interior?
¿Por qué resulta imprescindible mirar hacia adentro en un mundo que nos mantiene siempre enfocados en lo externo?
Todo tiene su origen en nuestro interior.
Cuando nos desconectamos de nuestra fuente espiritual, y nos olvidamos quienes somos, comenzamos a crear(nos) malestar. Vivimos en nuestras mentes, envueltos en miles de pensamientos diarios, y llevados por una ola de emociones diferentes que alteran nuestro equilibrio.
Nuestro cuerpo, también se resiente.
Sacamos toda nuestra energía de nuestros pensamientos (y planes mentales), de nuestras emociones y de nuestro cuerpo físico. El problema radica en el hecho de que estas fuentes de energía se agotan y, cuando usamos más de la cuenta, nos exigimos hasta el punto de generar estrés y enfermedad.
Nuestra única fuente inagotable de energía está en nuestro espíritu. Es ilimitada. Jamás se acaba. De hecho, cuanto más la usamos, más se renueva y se abastece.
Está en constante expansión. Cuando utilizamos energía universal o espiritual, nuestra vitalidad siempre está intacta.
No experimentamos cansancio o desgaste.
Todo lo que experimentamos a nivel mental, emocional y físico, es una consecuencia de nuestro estado interno.
Cuando trabajamos para corregir o resolver algún malestar o desequilibrio en esos planos, sólo estamos afectando los síntomas superficiales. Podemos ir al médico, al psicólogo, podemos hacer prácticas físicas o mentales, pero nunca tocamos la causa, lo que origina nuestra experiencia diaria.
Nos cansamos de corregir las consecuencias, pero se siguen repitiendo y manifestando.
Necesitamos dar un paso atrás, y observar qué esta causando esos resultados. Necesitamos conectarnos con su origen y hacer las correcciones en ese punto.
Cuando prestamos atención a nuestro universo interno, podemos limpiarlo de negatividad, de creencias limitantes, de memorias de dolor que pudieron quedar almacenadas.
Nuestro espíritu tiene la capacidad de sanar cualquier herida. ¿Por qué? Es la única parte nuestra que jamás se puede dañar. Permanece siempre intacta, inalterable; guarda nuestros códigos de luz originales, nuestra memoria divina.
Ninguna experiencia humana puede cambiarlo.
Sólo algo completamente sano puede sanar.
Sólo algo totalmente luminoso puede iluminar.
Sólo algo poderoso puede transformar.
Tenemos todo adentro nuestro. Dejemos de apuntar a las capas superficiales. ¿Te atreves a ir a la raíz de tus ‘problemas’?
Qué los está causando?
¿Qué parte tuya está creando tu realidad? ¿Tu parte sabia o tu parte ignorante? ¿Tu parte sana o tu parte dolida?
¿Tu parte abundante o tu parte carente? ¿Tu parte luminosa o tu parte temerosa? ¿Tu fe o tu desconfianza?
Volvé todo a la luz. Créa desde un interior lleno de paz, amor y armonía. Volvé a la fuente. Encontrá tu vibración original, sintonizá con esa frecuencia perfecta.
Sólo tu espíritu sana. Conectate con él. Despiertalo. Vivelo a diario. Exprésalo. Dejá que transforme tu vida. Permití que te guíe. Entregate a su sabiduría e inteligencia universal.
Está adentro tuyo. Está dentro de cada uno de nosotros.
Cuando las raíces son sanas y fuertes, el fruto es radiante y abundante.
Dejá de forzar el plano de los resultados.
Modificá las causas. Créa desde un lugar diferente.
De adentro, hacia fuera. De lo invisible, a lo manifiesto.
De la energía, a la materia.
Entregale tu vida a tu espíritu. Él Sabe cómo manifestar algo extraordinario.

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