Buenos días gentes, ¿Qué os parece el título del tema de hoy? ¿Creéis que sois chantajistas? Pues sí, casi todos, aunque sea en niveles mínimos, hemos ejercido, y posiblemente aún lo ejerzamos el chantaje en variadas formas, sobre todo el emocional.
En la niñez y adolescencia, casi todos lo hemos practicado como medio de presión para que nos otorguen o concedan lo que por las vías normales nos negaban, hay niños que son verdaderos especialistas en chantajear a sus padres y a todo el que se deje, porque a través de este método consiguen casi siempre lo que quieren o desean.
Entre las prácticas más usuales está el enfado, la tristeza, el llanto, el negarse a comer, el hacer lo que le tenemos prohibido, el fingir malestares o que estamos enfermos, etc.,
Nuestros padres y las personas que nos aman, necesitan ver y sentir que estemos bien, y en cuanto no es así, intentan averiguar el porqué y hacer lo que sea necesario para ver a sus hijos, familiares o amigos contentos, alegres y felices, pero esta claro que no pueden darle o concederle todo lo que el niño o el adulto le pide o se le antoja, y como el chantajista sabe que las personas que los aman quieren que se sienta feliz y contento, pues pone precio a su propia felicidad, es como si dijera: “si quieres que esté contento tienes que darme o concederme esto o aquello”, si no lo haces estaré triste, llorando y pataleando si es necesario, y si aún no me lo concedes, dejaré de comer y me sentiré enfermo, y la culpa es tulla por no darme o concederme lo que te pido.
Yo creo que en mayor o menor medida, casi todos hemos practicado este deporte, que en las primeras etapas de nuestra existencia puede considerarse casi normal, lo que ya no es tan normal es que hayamos cumplido los cuarenta y aún lo estemos practicando, y hay más casos de los que podamos imaginar, lo que pasa es que cuando somos adultos, maduros e incluso ancianos, lo hacemos de forma sibilina y disimulada para que parezca lo que no es, pero sigue siendo chantaje.
Y cuando nos convertimos en chantajistas auténticos, y convertimos el chantaje en una forma de vida, la cosa aún se complica mucho más, porque intentamos chantajear a la propia vida, a la Madre Naturaleza, y al Propio Dios.
Guardamos en nuestra memoria o subconsciente, como si fuera un tesoro, aquellos modelos de actuación, de que si querían vernos felices y contentos tenían que atender nuestras peticiones y exigencias, la vida y sus circunstancias se tendrían que adaptar a nosotros y a nuestros gustos y conveniencias, y el pensar de esta forma y manera es un grave error, que nos conducirá a estar mal relacionados con nosotros mismos, con nuestros familiares, amigos y demás, y con todo lo que nos rodea.
Las personas con este perfil suelen decir: yo para estar feliz y contento necesito esto o aquello, necesito que deje de llover, de que no haga frío, de que me toque la lotería, de encontrar el amor de mi vida, pero no un amor cualquiera, el que reúne todas y cada una de los detalles y cosas que me gustan, que esté cuando lo necesite, y que desaparezca cuando no me apetezca verlo, pero que vuelva a aparecer cuando lo vuelva a necesitar, necesito que me quieran como a mi me gusta que lo hagan, y si no es así, no puedo ser feliz, me sentiré mal, muy mal, si es verdad que Dios es mi padre, y me quiere ver feliz, ¿Porqué no me concede lo que le pido? A Él poco le cuesta puesto que es Todopoderoso, etc.
Hay personas que continuamente la están poniendo precio a su alegría, a su sonrisa, a su armonía y estabilidad, le ponen precio al cariño, al amor, “si quieres que yo te quiera tienes que hacer esto o aquello” “Yo te amaría si tu en vez de ser como eres fueras de esta otra manera”.
La mayor parte de todo lo bello lindo y hermoso de este mundo y la propia vida, no está sujeto a ningún precio, es libre y espontáneo, y si queremos tener opción de disfrutarlo, hay que vencer y erradicar al chantajista que llevamos dentro, y dejar de ser gente caprichosa y exigente. Saludos
No hay comentarios:
Publicar un comentario