Los ojos son el espejo del alma, observando la mirada de cada cual se aprende a amar su alma, todo ser humano tiene sus luces y sus sombras, pero a través de las almas hay un entendimiento mayor que a través del criterio de la mente.
Se puede observar su dolor, sus sombras para poder prestar nuestro hombro, si es necesario, pero también se puede observar su bondad su alegría su amor, de manera que cuando se habla con una persona mirando sus ojos se descubre un sin fin de cosas que pasan desapercibidas a la mente.
Estel Giro
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