A veces sentimos que no entendemos la realidad física, es como si no estuviéramos conectados a la vida y una de las motivaciones de nuestra desconexión con la existencia, es nuestro estilo de vida alejado de la naturaleza, o el seguir las rutinas y formas mentales que nos evaden hacia la fantasía, en lugar de llevarnos a afianzarnos y enraizarnos en lo material, para sostenernos y tener solidez para lidiar con las cosas.
Esta falta general de enraizamiento, es el que permite la existencia de la manipulación mental, ya que a través de las creencias y modelos sociales, nos insertan pensamientos que no son nuestros, modificando nuestra forma de pensar o creer, y dado que en el sistema actual de mensajes sociales se generan hábitos que adoptamos al no estar atentos y no cuestionarnos nada, en los que nos hacen creer, pensar, o cambiar de ideas sobre cuestiones y cosas que anteriormente no admitíamos, o creíamos ilógicas, pero que como son perjudiciales para la estructura del sistema, nos hacen crear dudas, pensamientos o, literalmente nos insertan ideas que de repente parece que salen de la nada, como “intuiciones”, cuando no son nada más que burbujas introducidas en nosotros, para dirigir nuestros pensamientos y visión de la realidad hacia un aspecto u otro.
Nuestro mundo mental nos lleva a la ilusión, fantasía y distorsión de la realidad y nos arrebata el control de nosotros mismos, pues a veces, pensamos en problemas, situaciones, y mil cosas que creemos nos están pasando o nos van a suceder, cuando no se han hecho realidad, sino que, solo son ideas, miedos o extrapolaciones y proyectos mentales, por eso, es necesario bajar al suelo, a la realidad, tomar tierra y parar, antes de que, literalmente, nuestras elucubraciones mentales nos lleven demasiado lejos, porque eso es vivir de ilusiones, que no son otra cosa que una percepción errónea de la realidad.
Normalmente nuestro modo de observar cada situación suele ser de manera defensiva, y de control, por eso procuramos que nada nos pille desprevenidos, aunque al final, la realidad no tenga nada que ver con lo imaginado y pensado, así que nunca debemos suponer nada.
Los sentidos nos engañan, al dar apariencia de veracidad, solidez y materialidad, así que debemos anclarnos y enraizarnos en la realidad física, y cuando nos sentimos algo perdidos, o fuera de la realidad, o sin saber bien que nos está pasando , es entonces cuando necesitamos volver a poner los pies en el suelo, lo que nos exige que estemos presentes, siendo conscientes del ahora, haciendo cosas que nuestros sentidos consideren tangibles, y que nuestros programas y arquetipos de la mente puedan usar como anclaje frente a las formas mentales o emocionales que pudieran estar, en algunos casos, literalmente haciéndonos vivir una existencia de fantasía.
Al focalizar la atención hacia cosas terrenales, y al trabajar con el enraizamiento en lo físico, volveremos a darnos un poco de estabilidad, para lidiar con cualquier otro tema que precisemos solventar.
Finalmente, y volviendo al tema de las manipulaciones mentales o emocionales, tomar tierra, es la única forma de “no volvernos locos", sentiremos que estamos dirigidos por la sociedad cuando no sepamos distinguir qué pensamientos o ideas son nuestros o cuales son insertados para ser manipulados, o si les damos demasiadas vueltas a determinados temas, que lógicamente, nos van conducir a la desconexión de la realidad física, por lo que, para volver a tomar nuestro poder, debemos ser conscientes y prestar atención a lo que sucede en el presente, que es realmente lo que sostiene nuestra encarnación y experiencia como humanos, ya que en la acción y en ocuparse de nosotros mismos y de nuestra vida, está la salida.
Lo único que nos proporciona solidez y robustez, es el ser consciente, pues es el que le presta atención y percibe la realidad física que es la que establece los cimientos de las cosas y les da el sustrato que permite construirlas y sostenerlas.
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