Hay un momento en el camino espiritual en el que algo dentro de ti cambia…
Y ya no puedes seguir comiendo lo mismo.
No es una dieta.
No es moda.
Es intuición.
Empiezas a rechazar lo que antes te encantaba:
Y de pronto… te ves a ti mismo:
No es solo un cambio físico.
Es que tu frecuencia ya no tolera lo que te intoxica.
Tu cuerpo se convierte en un templo.
Y en ese templo… ya no entra cualquier cosa.
Así empieza la verdadera alquimia:
De adentro hacia afuera.
De lo denso a lo sutil.
Del hambre del ego… al alimento del alma.
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