Hola
gentes ¿Que tal estáis? ¿Sabéis a que me refiero con lo de las
representaciones mentales? Creo que se trata de algo muy sencillo pero
bastante desconocido a la vez, quizás como no son temas populares de
actualidad pues ni se suelen comentar, ni hay interés en ello, pero si que tiene su importancia y
es sobre lo que voy a opinar en este escrito.
Se
trata de lo que para nosotros representa algo o alguien dependiendo de
la apreciación, valoración y nivel de importancia que le hemos asignado
al conocerla o vivenciarla, es como una fotografía o retrato virtual-mental que guardamos en nuestro almacén
mental de todo cuanto conocemos y en ella está contenida todo lo que
para nosotros representa o significa.
Las representaciones suelen ser muy subjetivas, porque las elaboramos, en su
mayoría, por conceptos creados a base de suposiciones, valoraciones
improvisadas, lo que hemos escuchado sin verificar la información,
calificaciones sin contar con todos los elementos de juicio, etc., sin
poseer
un conocimiento más o menos completo, real y objetivo del caso, cosa, animal, persona o sobre
lo que
se crea la representación, en muchas ocasiones algo o alguien que para
nosotros
representaba algo insignificante o degradante, y después de conocer mas a
fondo,
y de forma mas completa a ese algo o alguien, cambiemos nuestra
representación,
pasó a ser algo importante y respetable.
Voy a
contar una historia real que nos puede clarificar los conceptos que intento
explicar: Los protagonistas de esta historia somos yo y un gato callejero. Yo
vivía en un pasado solo con la compañía de cuatro gatos que había recogido de la calle, formábamos
una familia bien avenida, y en ocasiones compartimos cariño, juegos y algún
arañazo cada vez que me descuidaba.
Por las noches andaban patrullando por los
tejados los gatos callejeros en busca de alimento y aventuras, y si me olvidaba
de cerrar la puerta de la terraza, entraban en casa para comer algo, había uno en
concreto que estaba siempre pendiente de mis descuidos, y entraba en casa a
comer de la comida de mis gatos, y una gata que estaba siempre dentro de casa,
estaba siempre de guardia muy pendiente de que no entraran intrusos, y defendía con uñas y
dientes su hogar y su comida, y cada vez que se producía el encuentro se
peleaban y solía perder la gata porque era más pequeña y débil.
Yo que estaba
durmiendo me despertaba violentamente por el alboroto de la pelea y arremetía
contra el gato intruso, en una ocasión le agredí con el palo de una escoba y posiblemente
le hice daño al animal, y después de vuelta a cama sentía pesar por mi
comportamiento, mi conciencia no me dejaba tranquilo, decidí entonces escuchar
la voz de mi conciencia y obedecerla para que se callara y me dejara seguir durmiendo.
Mi
conciencia me pidió que me pusiera en el lugar del animal que yo había
agredido, viviendo sin familia, sin hogar, y padeciendo hambre y todo tipo de
necesidades, cuando el hambre llega a altos niveles, el animal se tiene que
arriesgar por auténtica necesidad, aún sabiendo que puede recibir algún daño,
pero el hambre es insoportable y el padecimiento que le produce es más fuerte
que el miedo al daño que pudiese recibir, y por eso se arriesga, el animal no
pretende molestar ni fastidiar a nadie, necesita alimentarse y eso es todo,
comprendí entonces el mensaje de mi conciencia, y me arrepentí de haber
agredido al animal, porque fui yo quien se descuidó dejando la puerta abierta,
y en el caso de haber un culpable, ese era yo, y no el pobre gatito que solo
pretendía alimentarse para calmar sus padecimientos.
Y como la
vida me ha enseñado a no culparme ni flagelarme, aproveché la historia para
cambiar mis representaciones mentales y valoraciones, respecto a los animales
en general, y sobre todo, a los que están abandonados.
Reconocí que son Seres
inocentes viviendo en cuerpos de un orden anterior a nosotros en la escala evolutiva, pero
merecedores del máximo respeto y consideración, por su condición se encuentran
en inferioridad de condiciones y algunos a merced de la voluntad de los humanos, que
muchos de nosotros por falta de claridad mental, capacidad conceptual,
sensibilidad, amabilidad, y un conocimiento real y objetivo de lo que en sí es
un animal, solemos comportarnos mucho peor de lo que lo hacen ellos.
Estas
reflexiones juntas con el pesar del daño causado, agudizaron mi sensibilidad, y
a partir de ese momento, no me quedó mas
remedio que hacer modificaciones en lo que hasta el momento para mi representaba un
animal, y otorgarle más amplitud y valoración, y este trabajo psicológico me ha
permitido poder amar más y mejor a mis queridos animalitos, desde ahora en
adelante los animales representan para mí, mis hermanos menores a los que me
satisface el poder ayudarles y amarles, y bajo ningún pretexto maltratarles.
Las
representaciones mentales todos las tenemos respecto a casi todo, y
todas ellas necesitan actualización y modificación para incorporar lo nuevo aprendido y superado, y si no es así no es
posible el progreso, porque todo seguiría siendo igual, significando lo
mismo, y nuestro actuar sería muy lineal sin algo nuevo y fresco, sería
como rotar de continuo en torno al mismo eje.
Y hasta aquí mi explicación de lo que entiendo por representaciones mentales y afectivas, y también
la historia del “humano y el gato callejero” Saludos y tratad bien a los
animalitos, son Seres en una etapa evolutiva anterior a la nuestra, y muchos de
ellos dependen de nosotros.
¡Recuerda! Así como trates al inferior, mereces ser tratado
por el superior. Un saludo.
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