domingo, 22 de junio de 2025

LAS REPRESENTACIONES MENTALES (Por José Miranda)

 

Hola gentes ¿Que tal estáis? ¿Sabéis a que me refiero con lo de las representaciones mentales? Creo que se trata de algo muy sencillo pero bastante desconocido a la vez, quizás como no son temas populares de actualidad pues ni se suelen comentar, ni hay interés en ello, pero si que tiene su importancia y es sobre lo que voy a opinar en este escrito.
      
Se trata de lo que para nosotros representa algo o alguien dependiendo de la apreciación, valoración y nivel de importancia que le hemos asignado al conocerla o vivenciarla, es como una fotografía o retrato virtual-mental que guardamos en nuestro almacén mental de todo cuanto conocemos y en ella está contenida todo lo que para nosotros representa o significa.
 
Las representaciones suelen ser muy subjetivas, porque las elaboramos, en su mayoría, por conceptos creados a base de suposiciones, valoraciones improvisadas, lo que hemos escuchado sin verificar la información, calificaciones sin contar con todos los elementos de juicio, etc., sin poseer un conocimiento más o menos completo, real y objetivo del caso, cosa, animal, persona o sobre lo que se crea la representación, en muchas ocasiones algo o alguien que para nosotros representaba algo insignificante o degradante, y después de conocer mas a fondo, y de forma mas completa a ese algo o alguien, cambiemos nuestra representación, pasó a ser algo importante y respetable.
 
Voy a contar una historia real que nos puede clarificar los conceptos que intento explicar: Los protagonistas de esta historia somos yo y un gato callejero. Yo vivía en un pasado solo con la compañía de cuatro gatos que había recogido de la calle, formábamos una familia bien avenida, y en ocasiones compartimos cariño, juegos y algún arañazo cada vez que me descuidaba.
 
Por las noches andaban patrullando por los tejados los gatos callejeros en busca de alimento y aventuras, y si me olvidaba de cerrar la puerta de la terraza, entraban en casa para comer algo, había uno en concreto que estaba siempre pendiente de mis descuidos, y entraba en casa a comer de la comida de mis gatos, y una gata que estaba siempre dentro de casa, estaba siempre de guardia muy pendiente de que no entraran intrusos, y defendía con uñas y dientes su hogar y su comida, y cada vez que se producía el encuentro se peleaban y solía perder la gata porque era más pequeña y débil.
 
Yo que estaba durmiendo me despertaba violentamente por el alboroto de la pelea y arremetía contra el gato intruso, en una ocasión le agredí con el palo de una escoba y posiblemente le hice daño al animal, y después de vuelta a cama sentía pesar por mi comportamiento, mi conciencia no me dejaba tranquilo, decidí entonces escuchar la voz de mi conciencia y obedecerla para que se callara y me dejara seguir durmiendo.
 
Mi conciencia me pidió que me pusiera en el lugar del animal que yo había agredido, viviendo sin familia, sin hogar, y padeciendo hambre y todo tipo de necesidades, cuando el hambre llega a altos niveles, el animal se tiene que arriesgar por auténtica necesidad, aún sabiendo que puede recibir algún daño, pero el hambre es insoportable y el padecimiento que le produce es más fuerte que el miedo al daño que pudiese recibir, y por eso se arriesga, el animal no pretende molestar ni fastidiar a nadie, necesita alimentarse y eso es todo, comprendí entonces el mensaje de mi conciencia, y me arrepentí de haber agredido al animal, porque fui yo quien se descuidó dejando la puerta abierta, y en el caso de haber un culpable, ese era yo, y no el pobre gatito que solo pretendía alimentarse para calmar sus padecimientos.
 
Y como la vida me ha enseñado a no culparme ni flagelarme, aproveché la historia para cambiar mis representaciones mentales y valoraciones, respecto a los animales en general, y sobre todo, a los que están abandonados. 
 
Reconocí que son Seres inocentes viviendo en cuerpos de un orden anterior a nosotros en la escala evolutiva, pero merecedores del máximo respeto y consideración, por su condición se encuentran en inferioridad de condiciones y algunos a merced de la voluntad de los humanos, que muchos de nosotros por falta de claridad mental, capacidad conceptual, sensibilidad, amabilidad, y un conocimiento real y objetivo de lo que en sí es un animal, solemos comportarnos mucho peor de lo que lo hacen ellos.
 
 Estas reflexiones juntas con el pesar del daño causado, agudizaron mi sensibilidad, y a partir de ese momento, no me quedó mas remedio que hacer modificaciones en lo que hasta el momento para mi representaba un animal, y otorgarle más amplitud y valoración, y este trabajo psicológico me ha permitido poder amar más y mejor a mis queridos animalitos, desde ahora en adelante los animales representan para mí, mis hermanos menores a los que me satisface el poder ayudarles y amarles, y bajo ningún pretexto maltratarles.

Las representaciones mentales todos las tenemos respecto a casi todo, y todas ellas necesitan actualización y modificación para incorporar lo nuevo aprendido y superado, y si no es así no es posible el progreso, porque todo seguiría siendo igual, significando lo mismo, y nuestro actuar sería muy lineal sin algo nuevo y fresco, sería como rotar de continuo en torno al mismo eje.

 Y hasta aquí mi explicación de lo que entiendo por representaciones mentales y afectivas, y también la historia del “humano y el gato callejero” Saludos y tratad bien a los animalitos, son Seres en una etapa evolutiva anterior a la nuestra, y muchos de ellos dependen de nosotros.

¡Recuerda! Así como trates al inferior, mereces ser tratado por el superior. Un saludo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario