Ya no hay tiempo para tonterías.
La vida no es eterna y los cuentos de hadas… tampoco.
A esta edad ya entendiste que el "vivieron felices para siempre" era solo parte del guion de Disney.
Ya no esperas al príncipe azul. Te has convertido en tu propia heroína.
Ahora sabes que no hay que fingir.
Puedes decir “no” con elegancia y mandar al diablo lo que no te suma… sin perder la educación.
Aparecen experiencias más intensas.
Después de los 40 llega algo inmenso:
la aceptación.
Te conoces como nadie.
Sabes quién eres.
Y nadie viene a contarte cuentos.
Después de los 40:
En resumen:
Estás más viva que nunca.
Ya no quieres perder el tiempo.
Estás en la mejor etapa: la de la plenitud.
Disfrútate.
Ámate.
Abrázate.
Y da gracias cada día.
Porque si pasaste los 40…
¡Estás en tu mejor versión!
Y como alguien dijo:
Mañana será otro día… pero tú ya no eres la misma de ayer.
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