Ya no estás en este mundo, pero cada cosa bella me habla de ti...
Porque el amor verdadero no conoce de ausencias, solo de transformaciones. Hoy entiendo que no te perdí: te liberé de tu cuerpo frágil para que habites en el viento, en la luz, en el latido mismo de la vida.
Los sabios dicen que "nada muere, solo cambia de forma". Y tú... ahora eres el suspiro del amanecer, la certeza que me abraza en silencio, la paz que encuentro cuando dejo de resistir tu partida.
No estás lejos.
Estás donde siempre supiste estar:
En el lugar sagrado donde el amor no necesita cuerpos para existir.
Cuando el dolor te visite, recuerda esto: No lloras por lo que se fue, sino por todo lo hermoso que fue. Y eso, es el milagro que la muerte nunca podrá llevarse.
Randor
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