No
estás obligado a resonar con todo el mundo. La resonancia surge. Sucede
o no sucede. Pero no se impone ni se fuerza. La otra persona no tiene
la obligación de resonar contigo ni tú de hacerlo con ella. Sois dos
seres libres, y como seres libres, ambos decidís si se da o se prolonga
cualquier tipo de relación.
No
tienes ninguna obligación ni "deber espiritual" cuando conoces a
alguien, aunque esto moleste. Tampoco estás en deuda, aunque la otra
persona se apresure a acorralarte
con la idea de que ella ha hecho nosequé por ti y tú "debes"
devolvérselo. Una persona que espera que le devuelvas algo no te ama, no
actúa desde el corazón. Solo desea que estés en deuda porque se mueve
desde el miedo o el interés, no por un sentimiento verdadero. Este es un
indicador claro de que a la larga habrá problemas, sufrimiento y
conflicto.
Observa
tus relaciones y toma conciencia de si existe en ellas más de
obligación que de libertad, o más "deberías" que espontaneidad y
muestras de cariño sincero. Si la balanza se inclina claramente hacia la
obligación, la esencia de la relación se ha perdido y no estáis
actuando desde el ser, sino desde el "tener que". Cuando os "debéis"
algo y se palpa en el ambiente, no vibráis en amor ni en amistad
verdadera, sino en obligación interesada. La relación no es real. Y está
destinada (aunque os empeñéis en aparentar lo contrario) al fracaso.
¿Eres consciente de ello?
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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