“Olvido, pero no perdono”, dicen algunos. Párate a pensar bien qué
se esconde ahí, la toxicidad que hay en esa frase. ¿Por qué no perdonas?
¿Por qué te guardas todo ese resentimiento dentro de ti sin pasar
página, odiando en silencio a la persona, desconfiando siempre? Al
final, lo que se esconde en esa frase es que no has podido superar el
engaño o la traición y que, en el fondo, no eres capaz ni de olvidar ni
de perdonar.
1. ¿Contra quién tienes resentimiento?
El primer
paso es saber contra quién y por qué tienes resentimiento. “En
ocasiones resulta algo complejo, especialmente cuando aquello contra lo
cual adoptamos actitudes negativas es algo más bien abstracto”, advierte
el experto. No siempre nos enfadamos por algo en concreto. A veces hay
conductas sutiles o que no sabemos que tenemos interiorizadas y nos
duelen. Tenemos que buscar bien en nuestros adentros, porque se puede
sentir resentimiento por algo que no sabías ni que estaba amargándote.
2. Darte cuenta que la única víctima del resentimiento eres tú
Estar resentido es tener un núcleo de negatividad dentro de ti.
Deberías perdonar para dejar ir, para sentirte mejor. Perdonar, por lo
tanto, no es un acto para que el otro se sienta bien, sino para tú dejar
ir la amargura.
“Es importante tener esto muy en cuenta, ya que
si no lo hacemos, se dará la paradoja de que el hecho de fantasear con
la humillación o derrota de quien creemos que nos ha hecho daño es algo
que nos mantiene sumidos en un estado que nos hace sufrir, de manera que
le damos a esa otra persona más poder sobre nosotros de la que tendría
normalmente”, explica Torres.
3. No olvides o no perdones, pero acepta
Aunque lo ideal es perdonar, a veces no se puede, quizá porque el
problema es demasiado gordo como para dejar ir, quizá porque el otro no
hace esfuerzos por mostrar arrepentimiento. Por eso, muchas personas
están con la norma de “olvido pero no perdono”. Sin embargo, esa no es
la solución. La respuesta está en aceptar.
Como apunta el
psicólogo, “para tratar con una persona o tenerla cerca en el día a día,
no hace falta que sea nuestra amiga, que podamos confiar en ella o que
nos caiga bien. Aceptar que algunas personas no están hechas para tener
un papel importante en nuestras vidas es necesario para superar el
resentimiento que en algunos casos podamos albergar contra alguien”.
Así, la solución está en aceptar que esa persona estará en tu vida en
segundo plano. Sin ponerte en el modo pasivo-agresivo de “no perdono”,
porque si dices eso… no has olvidado ni aceptado que esa persona no
requiere de tus pensamientos. Simplemente, déjalo ir. Que no te amargue
la vida.
4. ¿La regla del cero contacto?
Relacionado con
esto, algunas personas que no quieren “aceptar” optan por el “cero
contacto”. Es decir, alejarse y no tener ningún tipo de contacto. Sin
embargo, eso puede ser problemático porque te impedirá vivir tu vida con
libertad. “Si él va yo no voy”, “si la invitáis no me invitéis”. Si has
hecho alguna de estas cosas, date cuenta que la única persona
perjudicada eres tú: porque no has sabido aceptar su presencia te estás
privando de planes.
5. No te lo tomes como algo personal
“Los
sucesos solo tienen importancia si se la damos”, asegura el experto.
“El mundo está lleno de personas que dadas las condiciones adecuadas
puede pretender herirnos, pero eso no significa que debamos darle
importancia a sus intenciones”. En definitiva: ignora. Si quieren
hacerte daño a sabiendas, ignora a esa persona. Apártala de tu vida y
quítale el poder. ¿Que el daño no es intencionadamente? Entonces deja
pasar la “agresión”.
6. La gente no es perfecta
Las personas
cometemos errores y a veces el resto salen escaldados. Quizá quien te ha
herido simplemente ha metido la pata. Entiéndelo para facilitar el
perdón y superar el resentimiento. Porque probablemente otro día serás
tú quien haga daño a alguien.
7. Pasar página cambiando tu mentalidad diaria
Perdonar “es un acto para pasar página y centrarnos en otros aspectos
de la vida”, añade el artículo. Por eso, búscate nuevas aficiones,
amistades, rutinas… si cambias tu día a día es más fácil pasar página,
porque has hecho un cambio importante. El psicólogo lo advierte, si
siempre haces lo mismo y te mueves en los mismos ambientes es difícil
pasar página. En cambio si, por ejemplo, te apuntas al gimnasio, te
tomarás el pasar página como una parte más de estos cambios que estás
haciendo en tu rutina. Y será más fácil decirle adiós al resentimiento.
jueves, 24 de noviembre de 2022
7 CONSEJOS PARA APRENDER A PERDONAR Y NO VIVIR EN RESENTIMIENTO (Por El Viajero Universal)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario