La persona No espiritual no tiene ningún sentido de responsabilidad en relación con el universo, y no ha desarrollado por lo tanto una veneración por la vida.
El Ser espiritual siente por la vida una veneración que alcanza a la esencia de todos los seres. La persona No espiritual, Cree que su existencia terminará con esta vida y que no es responsable ante el universo.
La persona No espiritual se ha vuelto arrogante.
El Ser espiritual se comporta sin perder de vista el Dios que existe en toda forma de vida, y tiene un sentimiento de responsabilidad frente al universo. Respeta con fervor esta vida y el hecho de poseer una mente con la cual puede procesar el Universo físico.
Ese amor reverencial le lleva a mirar a la vida y al entorno, con un sentido de apreciación y veneración, a comprometerse con la vida misma a un nivel más profundo que el del simple mundo material. Para el Ser espiritual, debemos acercarnos a los ciclos de la vida como representantes del infinito, con una deferencia que honre realmente la vida. Es el suyo un enfoque delicado y amable hacia todo cuanto existe en nuestro mundo, un reconocimiento de que la Tierra misma y el universo más allá de ella poseen una consciencia, de que nuestra vida, de alguna manera invisible, está relacionada con toda la vida actual y pasada. La inteligencia invisible que impregna toda forma es parte de nosotros y, así, sentir veneración por toda forma de vida es saber que hay un alma en todo.
Esa alma merece ser honrada.
La persona espiritual es consciente de la necesidad de no tomar de la Tierra más de lo necesario y de restituirlo de algún modo al universo para aquellos que habitarán el planeta después de ella. Sienten una fuerte veneración por toda forma de vida, incluida la nuestra, y por ello, para conocer la realidad espiritual, hay que aprender a pensar y actuar de un modo congruente con nuestro ser espiritual y reverente.
La persona No espiritual se encuentra lleno de resabios, hostilidad y necesidad de venganza.
En el corazón del Ser espiritual no hay espacio Para estos sentimientos .
El Ser espiritual sabe que todos los maestros espirituales han hablado de la importancia del perdón.
Para el ser espiritual, es esencial ser capaz de «actuar de acuerdo con las palabras». No podemos decir o dar a entender algo y luego comportarnos de manera incongruente y diferente a lo que sentimos.
Si llenamos nuestro Yo interior e invisible de amargura y deseos de venganza hacia los demás, no quedará en él espacio para la armonía y el amor necesarios para experimentar la realidad espiritual en nuestra vida. De una postura de odio hacia los demás saldrá más odio y falta de armonía.
Es evidente que no se pueden manifestar bondad en ningún área de la vida cuando se está inmerso en una negatividad tan grande como son el odio y el deseo de venganza hacia una persona o cosa.
Wayne Dyer.
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