El arte de agradecer .
Todo el mundo sabe lo que es la gratitud.
Es ese estado de ánimo, ese sentimiento que nos inunda cuando apreciamos
lo que otra persona ha hecho por nosotros. Es un sentimiento bonito,
sabroso, enriquecedor, enaltecedor. Dar las gracias es un gesto que
engrandece, que habla muy bien de la persona que lo hace. La gratitud,
junto al amor, son sentimientos llenos de energía de la buena, de la que
te impulsa, de la que te llena el corazón y te abre caminos. Cuando
agradeces a alguien estás no solo mostrándote como una persona de
espíritu grande sino que estás llenando el espíritu del otro de un
caudal energético inmenso.
Dar las gracias va más allá de decir una palabra. Hay un proverbio que
dice: "Uno puede devolver un préstamo de oro, pero está en deuda de por
vida con aquellos que son amables”. Otro dice: "El que da, no debe
volver a acordarse; pero el que recibe nunca debe olvidar". Es algo que
queda dentro de ti para siempre, que te llena y que de una u otra forma
te hace mejor persona.
Si hubiera un manual para el agradecimiento, creo que hay dos recomendaciones que no deberían faltar en él (y todas las que se te ocurran para agradecer mejor):
No automatices el agradecimiento. Si te observas durante el día verás que das las gracias una docena de veces, y si te fijas bien notarás que es un acto automático. Dar las gracias debe venir del corazón, no de la obligación de cumplir una formalidad. Aunque no lo creas, la falta de respaldo en tu corazón hace que las palabras suenen huecas y no provoquen las maravillosas consecuencias que un agradecimiento pleno debe producir.
No debe tener peros (igual que la disculpa). Disfruta el bien inesperado que alguien te ofreció, el regalo que te dieron, el favor que te hicieron
No limitemos el agradecimiento a los favores que otros nos hacen. La gratitud es una forma de vida. Dar las gracias permanentemente por todo lo que nos ofrece el universo, comenzando por la oportunidad de estar aquí y ahora, es conectarse con las energías más elevadas. Dice Louise Hay (Usted puede sanar su vida) que la gratitud produce más cosas por las que estar agradecidos. Cuando agradeces al universo y das las gracias a los otros te conviertes en multiplicador de buenas vibraciones que no solo te benefician a ti sino al mundo entero.
La próxima vez que des las gracias, deja que tu corazón sea el que guíe. Permítete ofrecer ese caudal de energía que tienes dentro con un simple gesto de gratitud. Por lo pronto, yo te agradezco el que estés aquí leyéndome y ayudándome a poner otro ladrillo en mi vida en construcción.
Si hubiera un manual para el agradecimiento, creo que hay dos recomendaciones que no deberían faltar en él (y todas las que se te ocurran para agradecer mejor):
No automatices el agradecimiento. Si te observas durante el día verás que das las gracias una docena de veces, y si te fijas bien notarás que es un acto automático. Dar las gracias debe venir del corazón, no de la obligación de cumplir una formalidad. Aunque no lo creas, la falta de respaldo en tu corazón hace que las palabras suenen huecas y no provoquen las maravillosas consecuencias que un agradecimiento pleno debe producir.
No debe tener peros (igual que la disculpa). Disfruta el bien inesperado que alguien te ofreció, el regalo que te dieron, el favor que te hicieron
No limitemos el agradecimiento a los favores que otros nos hacen. La gratitud es una forma de vida. Dar las gracias permanentemente por todo lo que nos ofrece el universo, comenzando por la oportunidad de estar aquí y ahora, es conectarse con las energías más elevadas. Dice Louise Hay (Usted puede sanar su vida) que la gratitud produce más cosas por las que estar agradecidos. Cuando agradeces al universo y das las gracias a los otros te conviertes en multiplicador de buenas vibraciones que no solo te benefician a ti sino al mundo entero.
La próxima vez que des las gracias, deja que tu corazón sea el que guíe. Permítete ofrecer ese caudal de energía que tienes dentro con un simple gesto de gratitud. Por lo pronto, yo te agradezco el que estés aquí leyéndome y ayudándome a poner otro ladrillo en mi vida en construcción.
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