martes, 17 de enero de 2023

¿QUE HACE FALTA PARA DEJAR DE SUFRIR? (Por Maris Biodespertar Emocional)

 Esta semana me plantearon en dos oportunidades “quiero dejar de sufrir”… ¡Cuánta sinceridad interna hace falta para decir estas cuatro palabras! La respuesta obvia sería: “entonces deja de hacerlo”, sin embargo, eso sería tan ingenuo y provocativo como cuando alguien se coloca en una posición de juez o superado y le dice a una persona que tiene una adicción que simplemente deje de tenerla. Las preguntas que frecuentemente nos hacemos son: ¿Qué hace falta, entonces, para dejar de sufrir? ¿Qué significa el sufrimiento en nuestra vida? ¿Es posible no sufrir?... Sin lugar a dudas puedes vivir en la felicidad y en la paz cuando los momentos que vivimos son muy difíciles, pero debemos desapegarnos al sufrimiento, que es como un hilo muy largo y enredado, con el cual tienes hay opciones: lo cortas o encuentras la punta y lo envuelves con amor, ambas igualmente válidas. El corte del hilo es una decisión interna irrevocable, por lo que vamos a dedicar unos minutos a analizar cómo encontrar la punta del hilo para desenredarlo, agradecerle y dejarlo ir.
El primer paso es preguntarse con absoluta sinceridad qué siento que gano con mi sufrimiento y anotarlo. ¡Y no sirve que digas “nada”, porque si lo haces es que en algún lugar consciente o inconsciente debe haber una recompensa por sufrir! Luego advierte lo absurdo de esa creencia. Puedes preguntarte: ¿realmente eso que creo es VERDAD? Te voy a dar algunos ejemplos: creer que después del sufrimiento habrá una recompensa (miedo al castigo y a ser feliz). Absurdo, puesto que la energía del sufrimiento nos llevará a tener enfermedades o realidades de dolor. Creer que la persona que sufre es abnegada, empática y consciente de lo que ocurre (adicción heredada del clan). Absurdo porque a nadie le sirve el sufrimiento del otro, quien quiere hacer el bien lo hace con alegría. Llamar la atención de nuestro entorno para que nos ayude o apoye (manipulación) o creer que si sufrimos seremos más “queribles”. Absurdo porque instintivamente buscamos rodearnos de personas positivas y alegres.
El segundo paso es reconocer QUÉ ES LO QUE CREO QUE ME HACE SUFRIR. Por ejemplo: determinada persona, una enfermedad, una circunstancia… Anótalo y luego analiza: NADA puede HACERTE sufrir, tú DECIDES sufrir ante eso cuando podrías decidir irte, dejar atrás o reconocer que lo que pasa simplemente ES y que ningún sufrimiento va a cambiarlo, lo más probable es que lo empeore.
Finalmente anotar acciones que reemplacen el SUFRIR y empezar a ponerlas en práctica. Por ejemplo: ESCUCHAR (a quien creo que me hace sufrir) sin juzgarlo y sin identificarme con lo que dice, es SU visión, SU realidad. La hago mía si quiero. CANTAR Y BAILAR música alegre cuando siento que caigo en el sufrimiento. REEMPLAZAR los pensamientos de dolor por AFIRMACIONES POSITIVAS. Si el pensamiento es sobre el pasado puedes decir la frase de UCDM: “el pasado no puede hacerme daño porque ya pasó”.
Recuerda que “No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”, por lo tanto usa toda tu energía en amarte y la felicidad vendrá naturalmente.
María – Bioneuroemoterapeuta
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