jueves, 26 de octubre de 2023

ALGUNAS COSIDERACIONES SOBRE EL DOLOR (Por José Miranda)

 

En el día de ayer pase junto a un grupo de gente conocida que estaban paseando, y como saben que padezco dolores de ciatica me preguntaron que que tal me encontraba, yo le dije que muy bien, alguien me dijo, ¿ya te curaste? Y le conteste que aún no, que el dolor continúa igual, y me volvió a preguntar: ¿como dices que te encuentras bien si aun padeces dolor? ¡no lo entiendo! Y le aclaré que yo vivo y experimento el dolor, que es muy diferente al padecerlo, y de esta forma no me repercute en mi estado de ánimo ni mi alegría, lo convierto en una experiencia más para que me quede muy claro las consecuencias que corresponden cuando no presto atención en su momento.
 
El vivir o experimentar el dolor nos aporta conocimiento y experiencia, pero si ya de principio la valoramos como algo malo en vez de aportarnos conocimiento y experiencia se transformará en padecimiento o sufrimiento.

 Como somos viejos conocidos y hay confianza me volvieron a decir que sigo estando como una “cabra”, ya me lo han dicho tantas veces que cuando llegué a casa me mire al espejo por si acaso, y de “cabra” nada, sigo siendo yo.

El dolor es el guardián de nuestra salud, cuando algo empieza a estar mal, los primeros avisos vienen sin dolor apenas, como mucho en forma de molestias, pero si no le prestamos la debida atención y dedicación y la cosa se agrava, entonces aparece el dolor de forma proporcional a la gravedad del caso, y nos obliga a atender con prioridad la anomalía que sea.

Cuando sufrimos una lesión o nos rompemos algún hueso, el dolor se instala en la parte lesionada y no desaparece hasta que está completamente restaurada, de no sentir dolor posiblemente utilizaríamos esa parte del cuerpo lesionada y sería contraproducente para el proceso de curación o restauración.

En próximas publicaciones tengo previsto tratar el tema del dolor de forma más amplia, porque observo algo de incomprensión y no aceptación respecto al mismo, y eso da lugar a padecimientos inútiles que se pueden evitar.

Yo soy amigo del dolor, y cuando me visita lo comprendo y agradezco su presencia, pues el nunca viene sin causa bien justificada, y para bien de nosotros y nuestra salud Física, anímica, moral y espiritual, porque el dolor se manifiesta de muchas formas y maneras.

Hay un dicho que dice: ABRAZA EL DOLOR, Y ÉSTE PERDERÁ SU FUERZA, este dicho es una realidad que yo puedo confirmar, porque en estos últimos tiempos he vivido el dolor en diferentes formas e intensidades, y sin embargo me he sentido feliz y contento.

 El dolor no es nuestro enemigo, es nuestro mejor aliado imprescindible para la conservación de la salud, él nos visita para informar de que se ha producido un daño o anomalía, y no se retira en tanto el daño no se haya restaurado, necesitamos comprender esta realidad y obrar en consecuencia, y cuando nos visite hemos de prestarle atención al mensaje que nos trae y resolver las causas que motivan su presencia. Saludos.

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