El
mundo visible está construido sobre el modelo del mundo invisible, y si
en el mercado hay que pagar para comprar coles y zanahorias, es porque
también en el mundo invisible todo está basado en la ley del
intercambio. En el mundo invisible ningún alma puede recibir algo de
otra alma sin darle a cambio una alegría, una mirada, un rayo…
Pero
¡cuántos seres humanos aún no han comprendido estos intercambios
invisibles! Toman la luz del Sol, su calor, y a cambio no le dan nada de
sí mismos. También toman muchas cosas de la Tierra, pero a ella tampoco
le dan nada. No es justo. Ustedes dirán: «Pero ¿cómo podemos darle algo
al Sol y a la Tierra?». En primer lugar, deben dejar de considerar que
el Sol, las estrellas y los planetas solo son cuerpos materiales
privados de inteligencia y de sensibilidad, y puesto que son
inteligentes y sensibles, deben pensar en ellos con respeto, amor y
agradecimiento; ellos no piden nada más de ustedes.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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