sábado, 21 de octubre de 2023

DESCODIFICANDO EL AMOR 1ª Parte (Por Manuelita Verónica)

 Descodificando al Amor
Constantemente vivimos inmersos en un mundo lleno de códigos, y códigos de todo tipo. Ni siquiera nos damos cuenta de ello, pues estamos habituados a que muchos de ellos son convencionalismos ya sean: sociales, políticos, religiosos, económicos o normas morales.
El amor es un código, o su forma de compartirlo, de sentirlo, de vivirlo. Si el asunto se concentra en algo tan noble como el amor, la cosa se complica. El amor es fácil de pronunciar como palabra, pero difícil de distinguir entre su percepción y manifestación.
Así que lo primero que hace falta es aceptar la buena voluntad de que la otra persona realmente quiera amarme: como esposo o esposa, como hijo o hija, como padre o madre, como amigo o amiga… con una inmensa variedad de posibilidades, dependiendo del tipo de relación que se tenga.
Pero, en esa actitud de benevolencia, hace falta descifrar la manera de amar de la otra persona. Porque habrá alguna que manifiesta su amor a través de palabras cariñosas, pero otro lo hará mediante acciones, otro será proveedor, posesivo, controlador, amoroso, cariñoso…
Así, entonces, el punto consiste en no tasar el amor midiéndolo de acuerdo con “mis necesidades” sino de acuerdo con la intención del otro. Obvio que es necesario, cuando se trata de un amor que requiere reciprocidad, que se consiga cierto equilibrio.
Pero en principio no se tiene uno por qué negar la posibilidad de entregarse a la otra persona, y de demostrarle cuánto me importa él o ella.
Cuando hablamos de “descodificando al amor”, lo que queremos decir es que las personas deben buscar sintonizarse, colocarse en una misma frecuencia tal y como se sintoniza una emisora de radio, con la manera como la otra persona expresa amor.
No hay nada tan sublime como el amor, ya que no hay otra cosa que implique mayor entrega y dedicación que la humildad del amor en si mismo.
Porque yo cambio mi centro de atención de mí al otro, o mejor dicho “al nosotros”.
Para estar en amor, la otra persona se coloca en una situación de indefensión, de entrega plena cuando sale de sí, para mostrar su mundo de valores y afectivo, sus sentimientos, pareceres, gustos, miedos…
Quien ama busca movilizar en el otro resonancias que provoca el sentirse amado. Hay toda una entrega sublime. Así que, quien es amado, si quiere estar en armonía, debe dejarse amar y corresponder en la misma medida, dentro de lo posible, según su percepción...
Descodificar el amor es entender el valor de una palabra, un gesto o un regalo en el que un pedazo de alma se nos entrega.
Pretendemos que en ciertas relaciones, como es el caso de los esposos, hijos o novios, la reciprocidad se manifieste y se valorice. Se supone que un esposo sea capaz con el tiempo, si no se consiguió durante el noviazgo, de entender la manera de manifestar su amor a la esposa, y viceversa. O sea, saber la manera de llenar las necesidades afectivas de su pareja, de hacerle sentir amada. Y para ello entender la forma concreta de expresarlo (palabras, gestos, acciones…)
Pero también sabemos que, ante el privilegio de ser valiosos y valiosas para alguien, vale la pena valorar lo que la persona siente o expresa. La persona que cuida nuestros vehículos cuando trabajamos puede manifestar aprecio por nosotros esmerándose en cuidarlo y hasta lavarlo. Una persona que tiene un negocio de comida rápida puede mostrar que hay una relación especial cuando nos aconseja lo que cree que sea mas apetitoso o mejor para nosotros.
¿Cómo sería este mundo y nuestra sociedad si personas las entendiesen y valorasen la manera de amar de los otros? Si pudiésemos manifestarles nuestro reconocimiento, independientemente de si nosotros valorásemos o no esa especifica muestra de amor por nosotros.
¡Qué negativo resulta ese egoísmo que nos mete en nosotros mismos! ¡Qué necesario resulta que seamos capaces de emprender el viaje que conduce de nuestro corazón al corazón del otro y que armonicemos nuestra comunicación!
Queremos que nos amen según nuestro “código”. Y queremos amar según el nuestro ¿No seria acaso más fácil amar y dejarse amar con la espontaneidad de lo que somos y de lo que esta?
Con frecuencia pensamos que tenemos que hacer grandes actos de amor, o que debemos recibirlos de la misma manera. Y no nos damos cuenta que son esos pequeños “detalles de amor” que pueden hacer de nuestra vida plena. Detalles descifrables si respetamos los códigos con que vienen elaborados.
Quizás tu compañero de trabajo no te exprese verbalmente que te quiere, pero tiene el café listo para ti para la hora en que llegues al trabajo. Quizás tu hijo no sepa expresarte el afecto como tú quisieras, pero abre la puerta del garaje cada vez que te ve llegar en tu carro de una dura jornada de trabajo. Y así podemos seguir sintonizando la frecuencia del amor del otro.
¡Que enriquecedora sería nuestra vida si prestáramos más atención y aceptáramos con humildad los códigos del amor!
Es mejor haber amado y perdido
que jamás haber amado.
Alfred Tennyson  Continua en la 2ª parte.
 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario