Saber
perdonar no implica olvidar todo lo que nos hacen los demás sin
importar cómo nos sentimos. Perdonar es algo diferente, hacerlo
significa que a pesar de que recuerdo lo ocurrido, a pesar de que
recuerdo el daño sufrido puedo pasar página y seguir adelante. Hacer
esto es dejar de pensar en venganzas, dejar de pensar en lo injusta que
ha sido la situación y poder recolocar las emociones en el pasado, sin
que afecten a nuestro presente ni a nuestro futuro. Perdonar es liberar
un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú.
El
perdón más que un acto de voluntad, es un proceso de sanación. No
podemos transformarnos sino sanamos las heridas que hay en nuestro
interior.
El perdón es un proceso en el que aprendemos:
A
soltar expectativas y pensamientos que nos mantienen atrapados en
pensamientos que siguen alimentando el dolor en nuestro interior.
Aprendemos a mirar amorosamente nuestra parte de responsabilidad en lo ocurrido, y finalmente .
. .
Aprendemos
a mirar el pasado desde un lugar interior más sano, más adulto, más
sabio y más compasivo. Un lugar en nosotros que sabe que a pesar de que
no podemos cambiar lo ocurrido, hoy si podemos despedirnos de ese dolor.
Perdonar
nos libera. Deja libre nuestra energía emocional y mental negativa
(rencor, resentimiento, odio, envidia, celos) para que podamos alimentar
el amor propio, la compasión y recuperar la ilusión por la vida.
Mereces paz y felicidad. Sólo tienes una vida. Vívela plenamente.
Karim Temple
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