Nos
pasamos la vida necesitando tener, poseer y acumular. Cuando nos
preguntan quiénes somos, a veces respondemos con nuestra profesión,
con nuestro cargo o con nuestras posesiones; pocas veces lo hacemos con
nuestra pasión, nuestros sueños o nuestros talentos.
Confundimos el medio con el fin, la posesión con la felicidad y la necesidad con el reto.
No
sabemos quiénes somos porque no tenemos clara cuál es nuestra misión
o porque preferimos no saberlo, pues esto implicaría hacer ciertos
cambios como salir de nuestra zona de confort, y eso puede ser
incómodo.
Aunque
tratemos de ignorarlo, aquello para lo que estamos aquí siempre está
ahí, buscando la forma de expresarse a través nuestro.
Cada
día que pasa sin hacer lo que nos conmueve por dentro, es un día que
nos aleja de nosotros mismos. Cada minuto que pasa sin que actuemos
conforme a nuestra esencia, es un tiempo perdido, una distancia entre lo
que somos y lo que podemos llegar a ser para sentirnos bien con
nosotros mismos.
No
olvidemos que la única carrera que nos da felicidad es la que
caminamos hacia nosotros mismos, porque no necesitamos demostrar nada a
nadie más que a nosotros mismos, porque en realidad no necesitamos
tocar para creer.
Si
no miramos dentro para conectar con nuestra esencia, con lo que
realmente somos, no habrá camino que nos lleve a nada ni habrá premio
que nos convenza de nuestro valor.
Lo
sé, no es fácil. Creo que no lo es casi nunca, porque, si fuera
fácil, no estaríamos en un camino que implica un aprendizaje
constante.
Ese
será siempre nuestro gran mérito: "aprender", es el que merece todas
las medallas, es el trabajo diario de mirar lo que hay dentro para
descubrir lo que sentimos, gestionar nuestras emociones y entendernos
cada día un poco más; y así, crecer, crecer y seguir creciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario