Viene de la 1ª parte. Hay
que hablarles con amor y respeto, como si hablaras a un niño pequeño
(con amor y ternura, “esforzándonos» para que lo entienda de una forma
fácil). Hay que hacer entender y hacer ver que es un trato beneficioso
para ambas partes (para tus células y para ti). Debes comunicarles los
beneficios que pueden tener aquello que le estás pidiendo, así es más
fácil que ellas acepten tus instrucciones y dejen de producir ese
alteración o enfermedad.
Nuestra
células responden cuando nos ocupamos de ellas, cuando las tenemos en
cuenta. Cuando es así, la respuesta de las células siempre es muy
positiva. Agradece a tus células el trabajo que están realizando. Es
fácil conectar con ellas cuando estas en relajación, hablarles a través
de un viaje por todo tu cuerpo.
"Hay
que ser bien conscientes de cuidar nuestro cuerpo físico, pues al fin y
al cabo es la casa, la morada, el templo de nuestra alma. Y se merece
ese agradecimiento. Cada una de nuestra células merece ese
agradecimiento."
Existen
documentos científicos, de los que estoy muy de acuerdo, que hablan de
que las células piensan y hablan entre si, son entes inteligentes e
individuales que responden a una comunicación colectiva entre si. Las
células tienen inteligencia propia y si entendemos este concepto podemos
beneficiarnos enormemente en la aplicación para el entendimiento de las
enfermedades.
"Son
entes más complejos de lo que creemos, capaces de demostrar una
conducta inteligente que pude incluso tomar decisiones. Cosa que abre un
campo maravilloso dentro de la salud y el bienestar."
Tan
solo debemos entender, que cada una de nuestras células es un ser
individual, que está al servicio de un destino colectivo (unión de todas
tu células, al servicio de ti).
Y
Tu, al igual que tus células, al servicio de un destino colectivo (como
el que podría ser el destino de la humanidad) y todo esto, al servicio
de algo más grande. Todo es una gran red, de sistemas y campos mórficos
que al final todo lo une, en una gran red cuántica de información
ilimitada.
Como hablarle a tus células
1-
Nos centramos con consciencia en nosotros mismos, respiramos suave y
amorosamente por unos minutos, para entrar en quietud y relajar nuestro
cuerpo.
2- Nos centramos en el punto de dolor o lugar del malestar físico.
3- Seguimos respirando amorosamente.
4-
Visualizamos nuestro cuerpo, visualizamos el interior de nuestro
cuerpo, de nuestras células, hacemos un viaje hacia el interior de
nuestro cuerpo.
5-
Una vez conectado con tu cuerpo a un nivel más profundo, ayudado por la
respiración y la visualización. Con mucho amor y agradecimiento, nos
dirigimos con palabras a las células.
Les dices:
–
Ahora os veo, ahora os reconozco. Gracias por todo lo que haces por mí,
por sustentar mi vida y les enviar mucho amor. Os honro y agradezco.
–
Le haces petición de lo que quieres que hagan tus células para
beneficio de los dos. Recordar que el beneficio siempre es mutuo, tan
solo deben ser conscientes de porqué, como cuando le explicas a un niño
pequeño un concepto nuevo que sabes que va a aceptar y entender, siempre
y cuando se lo expliques con amor y ternura.
–
Para acabar le enviar mucho amor y agradeces por haber entendido y
acogido el mensaje. Gracias por entender e integrar la petición.
"Este
ejercicio es muy bueno. Tendrá enormes beneficios para aquel que lo
practique de forma constante. En algunos casos, según el poder mental de
la persona y el malestar a trabajar, podemos ver resultados
inmediatos."
Os animamos a practicar con este simple y efectivo ejercicio por beneficio de tu salud y bienestar.
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La Ciencia de la Vibración. 
(
El Poder del Pensamiento
)
Namasté 
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