En este breve artículo vamos a desmontar algunos de estos mitos dando una explicación alternativa.
1. LA ANSIEDAD ES “MALA”
La ansiedad de per se no es “mala”, para empezar es un estado “normal”
que todo el mundo siente o ha sentido en algún momento de su vida.
Aparece en situaciones estresantes o peligrosas ya que su función es
preparar al cuerpo para una respuesta rápida de huida, defensa, lucha
etc. Por lo tanto, la ansiedad es una reacción adaptativa y útil de
nuestro cuerpo ante situaciones que exigen una especial atención o que
suponen un reto como, por ejemplo, una entrevista de trabajo importante.
Esta ansiedad es buena: nos ayuda a estar alerta, a prepararnos las
cosas para ir seguros y a estar pendientes de las reacciones. Si no
estuviéramos nada nerviosos seguramente bajaríamos la guardia y
podríamos cometer errores por estar poco alertas. Eso sí, cuando esta
ansiedad es tan intensa que nos bloquea, nos hace pasarlo mal o nos hace
querer evitar situaciones, ya no se considera adaptativa.
2. ME PUEDO MORIR DE UN ATAQUE DE ANSIEDAD
Las palpitaciones y taquicardia experimentadas durante los ataques de
pánico pueden conducir a pensar que uno va a tener un ataque cardíaco.
Estas reacciones son una parte normal de la respuesta de emergencia del
organismo ante una situación que se considera peligrosa, debida a una
activación del sistema nervioso simpático. Por lo tanto, estas
reacciones son una consecuencia de una activación emocional, no de que
se esté sufriendo un infarto.
Hay que saber que un ritmo cardíaco
elevado no es peligroso en absoluto a no ser que alcance valores muy
altos (200 pulsaciones por minuto). Así pues, los ataques de pánico no
pueden dañar el corazón ya que las pulsaciones máximas oscilan entre
120-130 por minuto, una frecuencia similar a la que ocurre al hacer
ejercicio moderado.
3. ME PUEDO LLEGAR A AHOGAR EN UN ATAQUE DE ANSIEDAD
Es prácticamente imposible asfixiarse en un episodio de ansiedad,
aunque las sensaciones corporales sean las mismas de cuando te estás
ahogando, esto realmente no es así y se explica por el siguiente
mecanismo:
En un momento de mucha ansiedad tendemos a respirar más
rápidamente; esto una respuesta de alerta del cuerpo ya que se necesita
más oxígeno si se va a luchar, correr, etc. Pero la mayoría de
situaciones en las que tenemos ansiedad no requieren un esfuerzo físico y
esto provoca un estado de hiperventilación (se respira más aire del que
necesitamos). Esto provoca una sensación falsa de falta de aire.
Sin embargo, es imposible asfixiarse durante un ataque de ansiedad y los
intentos de compensar la percepción de falta de aire solo aumentan esta
sensación de ahogamiento. Lo que hay que hacer es respirar lo más
lentamente y regularmente que se pueda, para que la sensación de ahogo
vaya pasando poco a poco, a medida que uno se va tranquilizando y la
respiración vuelve a ser normal.
4. ME PUEDO DESMAYAR SI TENGO MUCHA ANSIEDAD
En una crisis de ansiedad uno puede sentirse mareado, con vértigo o
sensación de inestabilidad, y esto puede hacer que algunas personas
tengan miedo a desmayarse o a perder el conocimiento.
Sin embargo,
la probabilidad de que esto ocurra es mínima. Para que haya un desmayo
se requiere que exista una bajada notable de presión arterial y un
descenso del ritmo cardíaco. No obstante, cuando se experimenta una
elevada ansiedad ocurre todo lo contrario ya que aumenta el ritmo
cardíaco y la tensión.
El mareo es explicado por una reacción de
emergencia del cuerpo, pues el corazón envía más sangre hacia los
músculos (sobre todo en las extremidades, preparadas para correr o
luchar) y por lo tanto hay menos sangre en el cerebro.
Pero el mareo
no implica desmayo prácticamente nunca. Solo hay que responderse a esta
pregunta: ¿Siempre que te mareas te acabas desmayando? También uno
puede pensar en las anteriores situaciones en las que uno se ha
desmayado para ver que esto ocurrió por otras causas: bajada de tensión,
hipoglucemia, un virus, cambios hormonales… Y se pueden comparar
también las sensaciones que precedieron este desmayo para ver que son
muy diferentes de las sensaciones de un ataque de pánico.
Aun así,
hay un pequeño porcentaje de gente que se desmaya en situaciones de
estrés, pero esto es explicado por el Síndrome Vasovagal (regulación
defectiva del Sistema Nervioso Autónomo) que solo lo padece un
porcentaje muy reducido de la población.
5. ME PUEDO VOLVER LOCO EN UN MOMENTO DE MUCHA ANSIEDAD
Algunas reacciones durante los ataques de pánico pueden conducir a
pensar que uno se va a volver loco. Por ejemplo: irrealidad, visión
borrosa, confusión, etc. Sin embargo solo son signos de la reacción de
emergencia del cuerpo en una situación considerada peligrosa y no tienen
nada que ver con la locura.
En un momento de mucha ansiedad se
puede llorar, gritar, temblar, pero nunca “volverse loco” pues es una
cosa temporal que le puede pasar a mucha gente y nada grave que no tenga
solución. Este estado no tiene nada que ver con la esquizofrenia u
otros trastornos psicóticos, y es imposible desencadenar estas
patologías de un ataque de pánico.
6. VOY A PERDER EL CONTROL
Algunas personas creen que van a perder el control durante los ataques
de pánico (quedarse totalmente paralizado y no ser capaz de moverse,
hacer cosas extrañas o ridículas, correr sin rumbo, gritar, proferir
obscenidades, romper objetos o hacerse daño a sí mismo o a otros), pero
esta creencia no corresponde con la realidad.
Cuando uno tiene un
ataque de pánico no pierde el control. Aunque es posible que haya una
sensación de confusión o irrealidad, siempre se conserva la capacidad de
pensar y actuar con el fin de ponerse a salvo. La reacción de
emergencia no produce parálisis ni va dirigida a hacer daño ni a sí
mismo ni a personas que no constituyen ninguna amenaza.
7. SI TENGO ANSIEDAD ES QUE ALGO MUY MALO VA A PASAR
Esto es simplemente falso. Aunque puede que en algún momento la
ansiedad haya aparecido tras un desencadenante peligroso (un accidente
de tráfico por ejemplo), la ansiedad también puede aparecer aunque no
haya ninguna situación peligrosa o estresante. Por ejemplo, sensaciones
corporales producidas por otra causa (por ejemplo: estrés, enfermedad,
cambios hormonales, drogas, ejercicio, tabaco, fatiga, falta de sueño)
pueden ser por si solos desencadenantes de un episodio de ansiedad
elevada.
Magalí Andreu
Psicóloga
sábado, 18 de junio de 2022
7 MITOS SOBRE LA ANSIEDAD Y LOS ATAQUES DE PÁNICO (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario