La
iglesia católica estuvo reprimiendo el sexo durante 2000 años, hasta
que en la época de los años 60 con el movimiento hippie la gente se
liberó sexualmente. Ahora la sexualidad impregna la vida cotidiana de
las personas: cine, libros, música, anuncios de televisión…, todo está
impregnado de sexo. Hemos pasado de la represión sexual a la obligación
sexual.
Antiguamente
las religiones reprimían el sexo, ahora la dictadura de las grandes
corporaciones nos lo impone para vendernos sus productos sexualizados.
Saben
que el sexo vende, y también saben que el sexo sin conciencia atonta y
anestesia, por eso enfocan nuestra atención hacia nuestra parte más
animal y primitiva que nos incita a comprar compulsivamente.
Hoy
en día está aceptado socialmente la forma de vida de folleteo, los
folla-amigos, el acostarse todos con todos, la gente piensa que eso es
libertad, pero en el fondo, es una forma de esclavitud, de
inconsciencia, de vivir con miedo a abrirse al otro e implicarse en una
relación afectiva, en definitiva: miedo a amar. Cuando solo buscas
obtener sexo del otro te vuelves frío, calculador, insensible, animal,
te deshumanizas y te vuelves egoísta, porque empiezas a utilizar al otro
como un medio para satisfacer tus propios deseos.
Hay que entender una cosa, en cada relación sexual existe un intercambio de energías.
A
nivel energético, cuando tenemos relaciones sexuales con otra persona,
se produce una unión entre las energías de los dos individuos, un
intercambio muy profundo, tanto la parte de luz: energía de alta
vibración, luz, sabiduría… como la parte de no luz: emociones bajas,
desequilibrios energéticos, entidades negativas pegadas en los cuerpos
etéricos y chakras… Todo este intercambio crea un vínculo energético
entre las personas que puede durar años hasta que la energía personal se
va equilibrando y armonizando de nuevo.
Si
la persona tiene múltiples relaciones sexuales con diferentes personas
desequilibradas, adquirirá la energía no solo de esas personas, también
las de sus parejas. Luego se extrañan de encontrarse enloquecidas,
confundidas, delirantes ¡Cómo no van a estarlo si llevan un batiburrillo
de energías en su interior! Por eso es muy importante ir cerrando los
ciclos de las relaciones pasadas haciendo limpiezas antes de empezar con
las nuevas porque si no se van acumulando todos sus efectos.
Esta
forma de libertinaje sexual no lo has elegido tú, es parte de la
Matrix, del condicionamiento cultural al que te ha sometido el sistema, y
que te lo vende como algo cool, progre, aunque en el fondo es una forma
de vida primitiva e inconsciente concebida para mantenerte anestesiado,
embotado y adicto al sexo para que no pienses en otras cosas
importantes mientras te privan de tus derechos y libertades.
El
sistema sabe que el sexo es una de las energías más poderosas del ser
humano y que si te dirigen por ahí te mantendrán disperso, confundido,
atrapado.
Al
final, te haces un adicto al sexo, te conviertes en un depredador
sexual; de ahí tantísimos casos que está habiendo de abusos sexuales y
violaciones producidas en parte por esta forma de vida impuesta que
busca aprovecharse del otro a toda costa.
Cuando
una persona está cerrada al amor vive con miedo, superficialmente, no
vive al 100%, ni se va a implicar ni a entregar plenamente con nadie ni
con nada, y así es como nos quieren los poderosos, a medio gas, vacíos,
miedosos, con miedo a amar, a abrirte al otro, a la vida, al amor, la
belleza y la verdad.
El
sistema quiere que vivas superficialmente, que te identifiques con un
cuerpo, con el sexo. El sistema no quiere que tengas relaciones estables
ni profundas, porque cuando eres estable emocional y psicológicamente
no eres tan manipulable porque estás conectado con algo más profundo y
estable que el sexo.
El
amor te lleva a ese equilibrio, a esa estabilidad, no solo emocional,
también espiritual, te vuelves una persona íntegra, con valores y
principios, no te dejas arrastrar por el sexo, por las apariencias, por
las modas ni por las hormonas, vives más profundamente, amas más
profundamente, no utilizas al otro.
El
verdadero amor es peligroso para el sistema, transgresor, es el amor
revolucionario de Jesús, de Buda, de Osho, de Krishnamurti… de todos
aquellos que descubrieron algo mucho más profundo.
Ese
tipo de amor es un amor que destruye lo falso, la Matrix, el miedo. Los
robots no pueden amar, los zombis no pueden amar, las ovejas no pueden
amar, los egos no pueden amar, solo un ser humano que se ha descubierto
así mismo y se ha liberado de todos los programas y convencionalismos
puede amar. La relación sexual es algo mucho más profundo de lo que nos
han vendido, es un acto sagrado de Unión y de fusión entre lo masculino y
lo femenino que puede llevarte a un nivel de conciencia superior.
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