miércoles, 15 de junio de 2022

LA TRAMPA DEL SEXO (Por Sonia Beristain)

 

La iglesia católica estuvo reprimiendo el sexo durante 2000 años, hasta que en la época de los años 60 con el movimiento hippie la gente se liberó sexualmente. Ahora la sexualidad impregna la vida cotidiana de las personas: cine, libros, música, anuncios de televisión…, todo está impregnado de sexo. Hemos pasado de la represión sexual a la obligación sexual.
Antiguamente las religiones reprimían el sexo, ahora la dictadura de las grandes corporaciones nos lo impone para vendernos sus productos sexualizados.
Saben que el sexo vende, y también saben que el sexo sin conciencia atonta y anestesia, por eso enfocan nuestra atención hacia nuestra parte más animal y primitiva que nos incita a comprar compulsivamente.
Hoy en día está aceptado socialmente la forma de vida de folleteo, los folla-amigos, el acostarse todos con todos, la gente piensa que eso es libertad, pero en el fondo, es una forma de esclavitud, de inconsciencia, de vivir con miedo a abrirse al otro e implicarse en una relación afectiva, en definitiva: miedo a amar. Cuando solo buscas obtener sexo del otro te vuelves frío, calculador, insensible, animal, te deshumanizas y te vuelves egoísta, porque empiezas a utilizar al otro como un medio para satisfacer tus propios deseos.
Hay que entender una cosa, en cada relación sexual existe un intercambio de energías.
A nivel energético, cuando tenemos relaciones sexuales con otra persona, se produce una unión entre las energías de los dos individuos, un intercambio muy profundo, tanto la parte de luz: energía de alta vibración, luz, sabiduría… como la parte de no luz: emociones bajas, desequilibrios energéticos, entidades negativas pegadas en los cuerpos etéricos y chakras… Todo este intercambio crea un vínculo energético entre las personas que puede durar años hasta que la energía personal se va equilibrando y armonizando de nuevo.
Si la persona tiene múltiples relaciones sexuales con diferentes personas desequilibradas, adquirirá la energía no solo de esas personas, también las de sus parejas. Luego se extrañan de encontrarse enloquecidas, confundidas, delirantes ¡Cómo no van a estarlo si llevan un batiburrillo de energías en su interior! Por eso es muy importante ir cerrando los ciclos de las relaciones pasadas haciendo limpiezas antes de empezar con las nuevas porque si no se van acumulando todos sus efectos.
Esta forma de libertinaje sexual no lo has elegido tú, es parte de la Matrix, del condicionamiento cultural al que te ha sometido el sistema, y que te lo vende como algo cool, progre, aunque en el fondo es una forma de vida primitiva e inconsciente concebida para mantenerte anestesiado, embotado y adicto al sexo para que no pienses en otras cosas importantes mientras te privan de tus derechos y libertades.
El sistema sabe que el sexo es una de las energías más poderosas del ser humano y que si te dirigen por ahí te mantendrán disperso, confundido, atrapado.
Al final, te haces un adicto al sexo, te conviertes en un depredador sexual; de ahí tantísimos casos que está habiendo de abusos sexuales y violaciones producidas en parte por esta forma de vida impuesta que busca aprovecharse del otro a toda costa.
Cuando una persona está cerrada al amor vive con miedo, superficialmente, no vive al 100%, ni se va a implicar ni a entregar plenamente con nadie ni con nada, y así es como nos quieren los poderosos, a medio gas, vacíos, miedosos, con miedo a amar, a abrirte al otro, a la vida, al amor, la belleza y la verdad.
El sistema quiere que vivas superficialmente, que te identifiques con un cuerpo, con el sexo. El sistema no quiere que tengas relaciones estables ni profundas, porque cuando eres estable emocional y psicológicamente no eres tan manipulable porque estás conectado con algo más profundo y estable que el sexo.
El amor te lleva a ese equilibrio, a esa estabilidad, no solo emocional, también espiritual, te vuelves una persona íntegra, con valores y principios, no te dejas arrastrar por el sexo, por las apariencias, por las modas ni por las hormonas, vives más profundamente, amas más profundamente, no utilizas al otro.
El verdadero amor es peligroso para el sistema, transgresor, es el amor revolucionario de Jesús, de Buda, de Osho, de Krishnamurti… de todos aquellos que descubrieron algo mucho más profundo.
Ese tipo de amor es un amor que destruye lo falso, la Matrix, el miedo. Los robots no pueden amar, los zombis no pueden amar, las ovejas no pueden amar, los egos no pueden amar, solo un ser humano que se ha descubierto así mismo y se ha liberado de todos los programas y convencionalismos puede amar. La relación sexual es algo mucho más profundo de lo que nos han vendido, es un acto sagrado de Unión y de fusión entre lo masculino y lo femenino que puede llevarte a un nivel de conciencia superior.

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