• Culpar constantemente a otros de mi destino.
• Responsabilizar únicamente a los demás de mi estado emocional.
• Dejarme en último lugar.
• Esperar eternamente del otro la comprensión y la atención que yo no me doy.
• Obligar a los demás a amarme.
• Responsabilizarme en exceso del otro.
• Vivir de lo que fue y no ser capaz de pasar página.
• Creer que el otro debería tener “la gran solución”.
• Dar desde la escasez, con la única finalidad de recibir.
• No saber decir NO.
• Creer que todas las relaciones deberían ser “para siempre”.
• Aferrarme a mi verdad y no abrirme a comprender otras perspectivas.
• Amar a quien no me ama, esperando que algún día me ame (amor sacrificado y de telenovela).
• Asumir el rol de “necesitad@”, en lugar de aprender a nutrirme.
• Mostrar solo mi lado fuerte, sin reconocer/aceptar el vulnerable (y viceversa).
• Ser quien no soy para ser amad@.
• Creer que los demás deberían saber lo que necesito.
• Temer herir y ser herido a cada paso.
• Pensar que el otro siempre fue culpable de mi desdicha, mi desamor y mis fracasos.
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