La muerte de un familiar no es nada fácil.
Todo
en la vida sucede por alguna razón y aunque duela se tiene que aceptar,
el día menos pensado obtendremos las respuestas que tanto hemos
buscado.
Tratemos de no llorarlo si no recordarlo con amor, porque cada vez que lloramos él sufre, se le dificulta evolucionar.
A
las almas más avanzadas, les resulta mucho más fácil vivir la
"transición" que a los seres menos evolucionados, los cuales se niegan
rotundamente a abandonar sus cuerpos y aún dándose cuenta de la pérdida
de éstos, se aferran a su antigua vida y crean lazos enfermizos con
aquellas personas que les rodearon en vida.
No debe de ser tan sencillo dejar atrás tanta atadura...sobre todo para los espíritus poco evolucionados.
Pensemos
que no están perdidos para siempre, el espiritu es inmortal, ellos
continúan vivos en el mundo espiritual y algún día, si lo mereceis os
reencontrareis.
Aunque es inevitable sentir la perdida física de un ser al que amamos.
Se
comprende el vacío que deja la ausencia física tras la partida de un
ser tan querido, nuestro destino es el mundo espiritual, al que todos
partiremos y en el cual si Dios lo permite volveremos a reencontrarnos.
Rogemos a Dios, fuerza para superar su momentánea ausencia , nunca perdamos la Paz, la alegría y la esperanza.
Los ritos, ceremonias, misas pagadas, liturgias, etc no tienen ninguna utilidad a los espíritus.
Ellos
necesitas de nuestra oración sentida desde nuestro interior, desde lo
mas profundo de nuestra alma , inundadas con toda nuestra bondad y amor
hacia ellos. Los espíritus captan nuestros sentimientos mas que nuestras
palabras y todos los buenos sentimientos y amor que les transmitamos es
un bálsamo y ayuda para su espíritu.
Angeles C.M.
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