jueves, 16 de junio de 2022

CIERTA VEZ EXISTIÓ UN MAESTRO (Por heny Omar Losada)

 

Cierta vez existió un maestro, el maestro de la vara debido a qué siempre tenía entre sus manos una vara para ahuyentar a aquellos seres que se les acercaba.
Rara vez permitía la compañía de algún devoto, una vez al notar la insistencia de un muchacho le permitió acercarse ante él, maestro sólo dos cosas necesitó saber de Ud. Le dijo , la primera, porqué Ud no permite la presencia de sus devotos y la segunda porqué golpea con la vara a quien se le aproxima para que lo guíe?

El maestro era un solitario y con gran seriedad respondió.
Cuando surge un verdadero devoto es consciente de donde hallar su maestro, reconoce que no tiene ganancia alguna ir todo el tiempo tras el maestro, ésta despierto, es iluminado es consciente de su hacer y seguir al maestro no le permitiría volar más alto.
La vara La utilizó para apartar al ego, las personas buscan al maestro, desean verlo, quieren estar con él y se olvidan de si mismo, cuando un devoto se libera del ego, no tiene deseo de la falsa adoración, ha reducido su ego y carece de la necesidad de abordar a su maestro con su fanática adoración, comprende que es amar, entonces ama a su maestro y se hace uno con él. La vara es señal de corrección no para mi, es un alto vaciate del ego , ten la voluntad, el coraje de romper la vara de mi manos con la pureza de tu ser, con el amor de ser, no es el arrepentimiento, el que me dará su aceptación, sera su consciencia la que hará que la vara desaparezca, entonces no vendrá a mi, yo estaré en aquel de modo permanente.
No busques, permítete ser hallado.

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