Cierta vez existió un maestro, el maestro de la vara debido a qué
siempre tenía entre sus manos una vara para ahuyentar a aquellos seres
que se les acercaba.
Rara vez permitía la compañía de algún devoto,
una vez al notar la insistencia de un muchacho le permitió acercarse
ante él, maestro sólo dos cosas necesitó saber de Ud. Le dijo , la
primera, porqué Ud no permite la presencia de sus devotos y la segunda
porqué golpea con la vara a quien se le aproxima para que lo guíe?
El maestro era un solitario y con gran seriedad respondió.
Cuando surge un verdadero devoto es consciente de donde hallar su
maestro, reconoce que no tiene ganancia alguna ir todo el tiempo tras el
maestro, ésta despierto, es iluminado es consciente de su hacer y
seguir al maestro no le permitiría volar más alto.
La vara La
utilizó para apartar al ego, las personas buscan al maestro, desean
verlo, quieren estar con él y se olvidan de si mismo, cuando un devoto
se libera del ego, no tiene deseo de la falsa adoración, ha reducido su
ego y carece de la necesidad de abordar a su maestro con su fanática
adoración, comprende que es amar, entonces ama a su maestro y se hace
uno con él. La vara es señal de corrección no para mi, es un alto
vaciate del ego , ten la voluntad, el coraje de romper la vara de mi
manos con la pureza de tu ser, con el amor de ser, no es el
arrepentimiento, el que me dará su aceptación, sera su consciencia la
que hará que la vara desaparezca, entonces no vendrá a mi, yo estaré en
aquel de modo permanente.
No busques, permítete ser hallado.
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