Eres lo que eres, no lo que a otros les gustaría que fueras. No busques aprobación. No fuerces resonancias. No trates de amoldarte a quien no comprende ni está en tu vibración. No cambies para que otros se sientan felices, mientras tú te quedas apagado, inerte y sin ninguna dirección.
Que las cosas son más sencillas. Y si otros no van contigo, buen viaje, buena suerte y que les llegue lo mejor. Pero no a tu lado, ni contaminando tu espacio de “deberías”, dogmas y creencias de dolor. No lo hagas tan complicado. Que quien no resuena, no resuena. Y ha de vivir su mundo, no mancillar el tuyo. Tu única misión es realizarte y ser feliz. Sin más embrollos ni más obligación.
En esta actitud, aunque no lo parezca, es donde verdaderamente comienza el amor. 


.
No hay comentarios:
Publicar un comentario