Lo que llaman "fe"… a veces no es más que miedo disfrazado de devoción.
Hay una diferencia entre el fuego y la jaula que lo contiene.
El fuego nació libre. Brota desde las entrañas de la Tierra, sube hacia el cielo, baila sin pedir permiso. Nadie le enseñó cómo arder. Nadie le dijo a qué hora encenderse ni cuándo apagarse. El fuego simplemente es.
Pero hay quienes construyeron muros a su alrededor. Paredes de piedra, puertas de hierro, guardianes con llaves. Y dijeron: "este fuego es nuestro. Solo nosotros sabemos cómo mirarlo. Solo a través de nosotros puedes sentir su calor."
Eso no es espiritualidad, hermano. Eso es una jaula con nombre sagrado.
La verdadera conexión con lo Divino no necesita intermediarios. El río no le pide permiso a nadie para llegar al mar. Y tú, ser de luz y tierra, tampoco necesitas que nadie te diga cómo hablarle al Gran Espíritu.
La espiritualidad auténtica es el susurro del viento entre los árboles que dice "estoy aquí, siempre estuve aquí". Es la semilla que germina en la oscuridad sin que nadie la vea. Es esa voz que escuchas cuando te quedas en silencio y todo el ruido del mundo se detiene.
La religión dice: "obedece, somete, teme."
El espíritu dice: "recuerda, despierta, ama."
No confundas la institución con lo sagrado. No confundas la jaula con el fuego.
Vuelve a tu centro. Vuelve al silencio. Vuelve a esa relación íntima, directa, viva, que existe entre tu alma y el universo que te creó.
La religión nació para organizar. Pero con el tiempo, muchas de sus formas aprendieron también a controlar, a dividir, a cobrar peaje por lo que es gratuito y eterno.
Aho
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