Los apegos son difíciles, ¿Quién no es apegado a su familia o a una persona especial?
Es totalmente normal y válido el hecho de querer mucho a las personas, sin embargo debes de aprender a soltar y a dejar ir.
El
aprender a decir adiós, es parte de nuestro crecimiento espiritual.
Todo fluye y nada se detiene. Todo va cambiando constantemente y sigue
vibrando y fluyendo.
Nuestro cuerpo comienza a envejecer desde el momento en que somos concebidos.
No debes de tener miedo de dejar ir a alguien, al final todos estamos conectados y formamos parte del mismo universo.
Todos
volveremos a vernos de nuevo cuando regresamos a la fuente divina de
donde partimos, no existe un cielo o un infierno, el cielo y el infierno
lo puedes manifestar aquí en este plano de existencia, son tus propias
acciones y hasta tus pensamientos los que pueden condenarte así que lo
mejor es simplemente soltar, perdonar y fluir.
Cuando
mueres con un total desapego a los deseos no cumplidos, a las cosas o a
las personas, puedes entonces liberarte totalmente de tus ataduras y
continuar con tu proceso evolutivo que se encuentra mucho más allá de
este cuerpo y este plano físico.
Estás
aquí de paso, en una escuela multidimensional aprendiendo de la
dualidad el camino que elegirás con tu libre albedrío. Bendiciones
infinitas para todos hermanos de luz.
Baba nam kevalam.
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