Hola
gentes, hoy me apetece repetirme sobre cosas que ya he comentado otras
veces, y darle otro toque al tema de que nada sucede
o está por casualidad, por suerte, por azar o por cualquier otra razón
sin
sentido práctico y objetivo, me consta que toda realidad o acontecer es
por causa del cumplimiento de las Leyes Universales
por las que se rigen la Naturaleza y el Cosmos, y para bien de la causa y todas las criaturas.
Todos somos maravillosos, y todo a su vez es maravilloso, porque forma parte del Proyecto Divino, y hasta la circunstancia más adversa e incomprensible, se produce como consecuencia de un hecho o hechos anteriores, o como una lección vivencial que pone de manifiesto un nivel de error o de acierto dependiendo de la naturaleza y características de la misma.
En el mundo invisible e imperceptible para nuestros cinco sentidos, es donde tienen causa y origen la mayoría de las realidades que antes o después se terminan manifestando en lo físico, prueba de ello es que cualquier trabajo que realizamos, su comienzo fue a partir de una idea o pensamiento o necesidad de algo etc., ni las ideas, ni los pensamientos y sentimientos se pueden ver, tocar, pesar, medir etc., corresponden a otra dimensión de la Naturaleza, pero son tan reales como lo que se puede ver o tocar, y aunque muchas personas creemos que un pensamiento o un sentimiento no tiene capacidad de crear algo, o efectuar cambios importantes, resulta ser todo lo contrario, todo proyecto constructivo o destructivo tubo su comienzo a partir de una idea, pensamiento o sentimiento, de ahí lo importante de ser conscientes de lo que pensamos, sentimos, deseamos, proyectamos, etc.
Nuestras relaciones de todo tipo, son un reflejo de cómo
pensamos, de los sentimientos que albergamos, de cómo vemos el mundo, las
personas, los animales y el resto, y del acierto o desacierto de nuestra forma
de valorar, conceptuar, enjuiciar, etc.
El mundo externo es como un espejo que nos refleja esa parte de nosotros que no vemos, o no nos interesa ver, aquel que va por el mundo maldiciendo, va dando de lo que internamente tiene, deseo de mal, por eso maldice, el que bendice es una forma de impregnar al mundo del bien que siente en su interior, y puede darse el caso, que sobre una misma cosa o caso, uno encuentra motivos para maldecir, y otro para bendecir, los dos reciben la misma impresión o información, pero cada cual la interpreta y conceptúa según su condición interna, y la instrucción con la que cuente respecto a la cosa o el caso en cuestión.
La Naturaleza es perfecta, i la Escuela de la Vida también,
nosotros somos los alumnos, y desde nuestros precarios conocimientos de todo lo
que conforma la Vida y sus infinitos procesos, no estamos en condiciones para
emitir juicios y veredictos sobre la Obra del propio Dios de la que nosotros
posiblemente seamos el principal motivo por el cual existe lo que es, ha sido y
será.
Aceptemos
todo tal cual está, ¿Podemos mejorar el perfume de
una rosa, o un clavel?, ¿Podemos crear un vegetal con capacidad de
supervivencia,
de adaptación al medio en el tiempo?, todo es perfecto, somos nosotros
los que estamos
en la escuela de la vida, en la procura de conocer, comprender y acercarnos a esa perfección
que
existe hasta en lo más insignificante de la Madre Naturaleza, dejémonos
de adorar e idolatrar a nuestro inflado ego, y alejémonos de
tanta competencia y rivalidades absurdas y seamos solidarios y buenos compañeros
de
clase, que todos andamos a lo mismo.
Cada vez que observemos algo, procuremos apreciar algo hermoso, constructivo, aprovechable, aunque se trate de averiguar lo que no se debe de hacer, y ya me voy a callar porque creo que me he repetido más de la cuenta, un saludo y hasta siempre, porque yo soy eterno y no os vais a librar de mi fácilmente.
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