La generosidad es la llave que abre la
puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, es una de las
más claras manifestaciones de nobleza de espíritu y grandeza de corazón
que puede dar una persona. Los que son generosos son ricos, pero no en
dinero y cosas materiales, sino en la capacidad de ofrecer a otros lo
más preciado de sí mismos.
Sólo con generosidad es posible situamos por encima de nuestros intereses personales y hacer lo que esté a nuestro
alcance para que todos tengamos las mismas oportunidades y el mundo en
que vivimos sea un poco más humano y más justo cada día.
Cada uno
tiene algo para dar. Dinero, talento, tiempo o una simple oración. La
generosidad es una virtud que nos eleva y nos pone en sintonía con
nuestra esencia divina. Esto nos permite situarnos en el lugar del otro y
comprender, en un instante, el regalo preciso para la persona indicada
en el momento oportuno. El volverse generoso contribuye al natural fluir
de los dones del universo a través de cada uno.
La idea es hacer feliz a los demás con nuestras acciones: prestar, compartir, valorar el esfuerzo de los demás, alegrar a alguien con nuestra compañía o ayuda, agradecer siempre, etc. Dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad. Y no es un valor pasado de moda.
La generosidad es la llave que abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos se encuentran viviendo actualmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario