La
llama de una vela es pequeñita y frágil, un soplo puede apagarla; pero
si esta llama alcanza cierta dimensión, todos los soplos y todos los
vientos por el contrario solo aumentarán su fuerza. Esta imagen puede
hacerles comprender que si ustedes son débiles, el menor acontecimiento
de la vida puede apagar su flama, es decir su inspiración, su impulso.
Pero si son fuertes, esta llama se volverá una hoguera que las
dificultades y los obstáculos no harán más que alimentar.
Mientras
pequeñas cosas puedan abatirlos, es porque su llama es muy débil.
Aporten entonces más ramas para alimentarla. Ustedes dirán: «Pero ¡no
tengo!» ¿Cómo que no tienen? Todos los leños viejos, estas ramas negras,
todas esas cosas viejas que tienen en su interior: sus instintos y sus
deseos inferiores, sacrifíquenlos, arrójenlos al fuego. No solamente se
desharán de estos sino que ya nunca jamás nada ni nadie podrá apagar la
hoguera que arde en ustedes.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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