Hola gentes, ayer estuve tomando café en compañía de varias personas casi todas mujeres, entre ellas había una que se quejaba de su mala suerte en el amor de pareja, parece ser que tubo varios intentos pero ninguno de ellos prosperó.
Otra señora que es su vecina le decía, que el problema es que era muy exigente e intolerante, y que poseía un carácter de los que espantan a la gente, y la señora que se quejaba, toda ella llena de razón, y medio en broma medio en serio, redactó una lista verbalmente de cómo teníamos que ser los hombres, y otra de cómo no deberíamos de ser, tenía las ideas y conceptos muy claros.
Y las cosas tenían que ser así, así y no de otra forma, todo estaba controlado, pero cualquier aspirante que escuchara ambas listas, expuestas en clave de intolerancia y exigencia, de seguro que escapaba corriendo porque era un auténtico despropósito, fue un evento instructivo y puede que hasta divertido.
Después en casa me pareció que sería un tema interesante e instructivo para aprender de los acontecimientos de la vida y para compartir, y aquí estoy.
Si conociéramos el amor en cualquiera de sus manifestaciones, sabríamos que no se le puede tratar con demasiadas exigencias y condicionamientos, cuando ponemos muchas condiciones estamos actuando desde las conveniencias, propósitos, perspectivas, etc. y creo que es porque desconocemos que el amor es muy delicado y sobre todo "libre" y cuando tratamos de forzarlo y adaptarlo a nuestras formas, no le queda otra que ausentarse porque en su esencia es libertad incondicional y no se deja manipular ni encasillar.
Somos muchas las personas que no nos valen las cosas en su estado original, todo tiene que ser manipulado, moldeado, adaptado, modificado, decorado, etc. según modas, cánones establecidos, y otros disparates.
Los que así actuamos, rara vez podremos disfrutar de un amor o cariño verdadero, porque todas las cosas grandiosas de la vida, tienen "alma", y toda "alma" una de sus principales necesidades es poder ser libre para decidir y actuar, y otra cosa muy importante que todos necesitamos es el ser aceptados tal cual somos, sin que nos digan esto te sobra y esto otro te falta, porque en cuanto empezamos a quererla fragmentar y a decirle como tiene que ser, eso no se corresponde con ningún tipo de amor y respeto.
Las personas todas somos diferentes, muy diferentes o contrapuestas, si no encajamos con alguien para eso hay muchas personas y podemos acercarnos a otras más afines, y aún así por muy afines que podamos ser, siempre existirán diferencias que hay que aceptar, pero nunca intentar manipular o cambiar a nadie.
Este relato es mi aportación del momento, saludos y portaos como podáis, no hay que pedir demasiado y aún menos exigir.
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