jueves, 27 de julio de 2023

LO IMPORTANTE DE TU VIDA (Por Pablo Martinez Gil)

 

No hay nada más importante en tu vida, que saber la razón de por qué y sobre todo para qué estás aquí, en estas tres dimensiones.
Ciertamente eso, está cubierto con el velo del misterio, es un conocimiento que puedes llegar a intuir, pero que ningún maestro te aclarará del todo, porque la verdad absoluta en último término, no se puede enseñar, no se puede transmitir, solo la experiencia propia de la verdad hace que forme parte de ti, solo el vivirla por uno mismo descorre ese velo del misterio.
Muchas veces uno está impaciente porque esa verdad le sea mostrada, sin ser consciente de que en que tramo de su camino se encuentra. Toda verdad que sucede
al anterior conocimiento adquirido, encarnado, necesita de esa vivencia de la verdad, es la misma lógica del alumno que no pasa al siguiente nivel, hasta que no se ha acabado de formar en el anterior, hasta que no ha superado, por comprensión, el anterior nivel.
Todo esto parece "bastante" evidente, pero la creencia que nos lleva a pensar que uno está preparado para recibir otro "nivel" de la verdad, hace precisamente que muchas veces nos obstinemos, o en el peor de los casos, nos "obsesionemos" con el hecho de que no demos alcanzado ese nuevo nivel.
Se dice que en el camino: "el maestro aparece cuando el discipulo está preparado". Hay enseñanzas para las cuales no se necesita que aparezca en persona ningún maestro, basta con que uno haya desarrollado la imprescindible observación y autoobservación para captar la verdad que se esconde en tal o cual situación, y que sucede a través de determinada persona, la cual nos está mostrando aquello que debemos comprender y que por falta de esa comprensión, no conseguimos avanzar.
Si esa persona, normalmente sin querer, nos está enseñando la verdad sobre determinado aspecto de nosotros mismos, para el que es buen observador se convierte de hecho en su "maestro".
Son tantas y tan variadas las ocasiones y oportunidades que se nos brindan con esta forma de enseñarnos, con esta manera de aprendizaje, que no tiene sentido aspirar a un mayor conocimiento a través del tan ansiado y esperado maestro.
Se dice que: "los tiempos de la Divinidad son los justos, son perfectos", por eso, uno solo tiene que ocuparse de desarrollar la visión sobre lo que muchas veces tiene delante de "las narices", por eso la metafórica expresión de "tener olfato" para olerse por qué y para qué están sucediendo las cosas.

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