"Si estás irritado con alguien que te ha hecho sufrir y estás a punto de hacer o decir algo hiriente en represalia, por
favor cierra los ojos, inspira larga y profundamente, y contempla la impermanencia:
Al sentir el calor de la ira en este momento, cierro los ojos y miro al futuro.Dentro de trescientos años,
¿dónde estarás, dónde estaré?
Ésta es una práctica de visualización. Observas lo que tanto tú como la persona a la que quieres castigar seréis dentro de trescientos años: polvo. Cuando sientesprofundamente tu propia impermanencia y la del otro,
cuando observas con claridad que dentro de trescientos años
ambos seréis polvo, adviertes que enfadarse y hacer sufrir es
un derroche trágico y estúpido. Ves que la presencia de esa persona en tu vida en ese mismo instante es un tesoro. Tu ira se disuelve y, cuando abres los ojos, ya no quieres castigar.
Lo único que deseas es abrazar con fuerza a esa persona.Contemplar la impermanencia te ayuda a liberarte de
las cadenas de la ira. Al concentrar tu mente, puedes liberarla."
Thich Nhat Hanh
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