Hay una palabra antigua que casi no es usada en el lenguaje moderno, porque aun cuando sigue existiendo, pocos conocen su verdadero significado y su semántica. Es más, si esta palabra pudiera ser erradicada de los diccionarios, muchos se alegrarían. Esa palabra es Fidelidad. Fidelidad significa ser recto, fiel, de una sola línea, vertical, sin doblez, leal. Lo mínimo que Dios espera de nosotros, es que seamos fieles en todo lo que nos concierne, tanto en lo secular como en lo espiritual. La más alta exigencia a la que se ve sometido un cristiano es que sea fiel a Dios, a los suyos y lo suyo.
La Biblia nos muestra que por lo menos hay cuatro aspectos en donde tenemos ser fieles si queremos gozar del favor y la bendición del Señor Dios y las personas en general esperan que nosotros seamos consecuentes entre lo que decimos creer y lo que hacemos. El mundo no tolera a uno que diga creer ciertas cosas y que viva de otra manera. Cuando no hay coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, somos tildados de hipócritas. La hipocresía consiste en querer mostrar lo que ni somos ni hacemos con respecto a lo que creemos. El Señor Jesús afirmó que cada árbol se reproduce conforme a su propia naturaleza, que por eso el árbol malo daba fruto malo, y el árbol bueno daba fruto bueno.
Note usted cuanto nos cuesta dar un testimonio creíble en razón de la falta de fidelidad. Lo triste es que muchos que se llaman cristianos se portan igual o peor que los no cristianos. Mienten, fomentan el chisme, las críticas acerbas, se malgenian con facilidad, son irascibles, no guardan las proporciones en su comportamiento, y cuando están bajo presión, reaccionan como si nunca hubieran conocido la gracia, el poder y la misericordia del Señor. Otros aún tienen cosas evidentes de su antigua vida cuando le servían al diablo y a sus interese egoístas y carnales, y les cuesta dar ejemplo por su conducta intolerante. Del joven Daniel se dice que “ningún vicio ni falta fue hallado en él, porque había en él un espíritu superior” (Daniel 6:3-4).
Es inconcebible un cristiano cuya conducta esté distante de lo que la Palabra de Dios señala. Nuestras acciones deben ser el reflejo de lo que Dios nos dice en su Palabra. Alguien afirmó con acertada precisión que “la Biblia de los mundanos, era la vida de los cristianos”. El mundo está leyendo en nuestro comportamiento lo que supuestamente usted y yo leemos de las Escrituras. ¿Qué estará leyendo el mundo de nosotros? La biblia que el mundo lee es la clase de vida que viven los cristianos.
El Señor Jesucristo manifestó que la conducta que los suyos lleváramos delante del mundo, debía de ser de un orden superior a lo normal puesto que éramos la luz para ellos y la sal de la tierra (Mateo 5:13-16). Pero la entremezclanza de ciertas cosas propia de cuando uno era mundano y ciertas verdades bíblicas que no vivimos en plenitud, están dando como resultado un cristianismo irrelevante, caricaturesco y sin atractivo alguno para quienes nos ven comportándonos de forma inapropiada e incongruente. Falta fidelidad a la palabra de Dios en lo que a nuestra ejemplo se refiere. Falta testimonio y pulcritud vivencial. Falta compromiso y responsabilidad de conducta. Esto nos reporta credibilidad y buen nombre entre quienes nos ven y nos conocen.
Por causa de nuestra manera responsable de vivir sabrán que tal vez no somos perfectos, pero que sí somos fieles.
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