Hola gentes, ¿Qué tal nos desenvolvemos en los laberintos del querer?
¿Nos salen las cuentas o no? A mí, en los últimos tiempos me va bien la
cosa,
porque he aprendido a no tener expectativas de obligado cumplimiento,
cuando
esperamos que ocurra algo de aquella manera concreta, casi nunca se
cumple, lo
mejor es esperar a que nos sorprenda el acontecimiento, lo que venga, es
lo que tiene que venir, lo que realmente necesitamos en ese momento,
bienvenido sea, nos adaptamos y hacemos el mayor bien posible de lo que
sea y
punto, de esta forma se evitan muchas decepciones y frustraciones.
¿Alguna
vez has desojado una margarita en tu adolescencia?
Yo alguna vez lo hice, y también lo vi hacer, se trataba de ir
arrancando hoja
por hoja, y en cada una de ellas se iba diciendo: me quiere, no me
quiere, me
quiere, no me quiere y si en la última correspondía el “me quiere” ¡qué
bien! Y
si era el no me quiere, ¡qué mal!.
Era todo muy infantil e inocente pero movía sentimientos, y en algunos casos en concreto que el que desojaba se lo creía, era víctima de su propia ingenuidad, por aquellos tiempos necesitábamos sentirnos queridos de aquellas formas especiales, sobre todo por aquella persona en concreto que aceleraba el ritmo de nuestro corazón, pero ni sabíamos lo que era, ni lo que en verdad significaba el cariño, solo sabíamos que necesitábamos sentirnos queridos y correspondidos.
En varias ocasiones hemos tratado sobre las cosas del querer
contempladas desde diferentes puntos de vista, pero dada la confusión y desconocimiento
que existe respecto al tema, creo conveniente darle otro repaso y ampliar o aclarar algunos conceptos.
La mayoría de todos nosotros seguimos pensando y sintiendo que algunas personas, por motivos de familia, amistad, vecindad o cualquier otro acercamiento físico o afectivo, tienen la obligación de querernos, pero para ponérselo ¡más difícil todavía! nos tienen que querer como a nosotros nos gusta o creemos que necesitamos, no nos vale que nos quieran a su manera, como a ellos les brota de forma sencilla y natural, lo queremos con las características, adaptaciones y adornos según nuestros gustos, y si no es así, decimos que eso no es cariño, que no nos quieren o no saben querernos, porque si nos quisieran lo demostrarían de esta forma o aquella otra, que es como nosotros pensamos y creemos que es el cariño, si no es así, eso no es cariño ni nada que se le parezca, quizás lo esté exagerando un poco, pero son muchas las veces que yo he escuchado esta macabra música, y muchos también los sufrimientos que derivan de estas imaginarias y confusas historias.
Por favor enterémonos de una vez que el cariño es libre, universal, sin forma determinada, se muestra de infinitas maneras porque tiene que llegar a todo sitio y lugar, y para cada una de esas formas, utiliza una persona o medio diferente adaptado para cada caso.
Si a mí, o a ti, no nos vale como nos quiere tal o cual persona, no le pongamos faltas ni sobras a su forma de querer o amar, alguien necesita ser querido o amado de esa forma concreta, y Dios en su infinito Amor a creado una forma para atender a cada necesidad, a cada caso en particular, si mi padre, o hermano no me quiere como yo creo que necesito, no es motivo de reproches ni de malos rollos, posiblemente me quieran más de lo que yo imagino, pero a su forma y manera, lo mismo que yo, todos los que exigimos fórmulas especiales, utilizamos también formulas especiales que solo a unos pocos complacen.
Pero en estos casos confundimos el cariño con otras manifestaciones que la mayoría de las veces, poco o nada tiene que ver con el cariño verdadero y auténtico, la persona que ha despertado del sueño hipnótico de las formas y protocolos establecidos, se manifiesta desde su realidad, desde su autenticidad, sin que una forma determinada pueda manipular su esencia y verdad.
La mayor parte de las formas y modismos, solo sirven para disfrazar la realidad, y que parezca una cosa, cuando en realidad es otra, y de esto que acabo de exponer estoy seguro de lo que digo, lo he presenciado muchas veces, y ejercido también.
Mi padre me quería a su forma, pero me quería, mi madre me
quería de forma muy diferente, pero me quería, mis hermanas de diferente forma
cada una de ellas, pero me quieren, mis parientes, mis amigos, mis vecinos,
otras personas, mis animales, mis plantas, todo lo que acabo de nombrar son
fuentes de cariño y amor, y todos me lo manifiestan de forma diferente.
Pero la forma ni le da ni le quita calidad al cariño en sí, cuando se es conocedor de la frecuencia del cariño, la modulación no importa, dicho de otra forma, el buen conocedor del cariño y el amor, siempre lo identifica bajo cualquier forma, no digamos jamás, “si me quisiera haría esto o aquello, como no lo hace es que no me quiere", la persona que piensa así, no tiene ni idea de lo que es el cariño, y mucho menos el amor, y puede estar rodeada de cariño y esa persona piensa y siente todo lo contrario.
Cada porción de cariño contiene su parte de libertad, si se la quitas deja de ser cariño, lo has matado, lo has convertido en otra cosa, en un producto más que nada tiene que ver con lo que era, aceptemos las bellas y hermosas realidades de la Vida, como ellas brotaron de la Madre Naturaleza, y dejémonos de tantas paranoias, creo que todo lo auténtico es sencillo, y si lo complicamos pierde parte de su esencia. Saludos y disfrutar del cariño que os rodea sin intentos de manipulación.
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