Cuando alguien no quiere cariños o ser ayudado, pues no quiere...esa es la realidad.
Y hay que respetarlo por muchas ganas que tengamos...
Nuestra insistencia solo demuestra lo dependientes que aún somos de un determinado resultado externo o de nuestra necesidad de ser valorados/reconocidos.
Pensemos seria-mente en ello.
Ofrezcamos nuestro cariño y ayuda.
¡Claro que sí!
Pero liberándonos del resultado y no esclavizándonos a él.
No lo vivamos desde la herida del rechazo o la de des-valorización.
Pues entonces el más necesitado de ayuda es uno mismo...
Buena tarde, amigos.
Kriss
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